Beirut: Entre los buitres occidentales o las Nuevas Rutas de la Seda

Por Pepe Escobar
Por mucho que el Covid-19 haya sido instrumentalizado por el 0.001% para diseñar un Gran Restablecimiento social, la tragedia de Beirut ya está siendo instrumentalizada por los sospechosos habituales para mantener esclavizado al Líbano.
Frente a tan oportunas “protestas” al estilo de la revolución de colores, el actual gobierno libanés encabezado por el primer ministro Diab ya ha dimitido. Incluso antes de la tragedia del puerto, Beirut había solicitado una línea de crédito de $10,000 millones al FMI —negadas mientras no se implementaran las “reformas” del consenso neoliberal de Washington: reducción radical del gasto público, despidos masivos, privatización generalizada.
Después de la tragedia, el presidente francés Emmanuel Macron —que ni siquiera es capaz de establecer un diálogo con los chalecos amarillos / Gilets Jaunes en Francia— ha saltado de manera oportunista en un modo neocolonial total, para hacerse pasar como el “salvador” del Líbano, siempre y cuando, por supuesto, se implementen las mismas “reformas”.

Una reunión de “donantes” buitres
El domingo 9 de agosto, Francia y la ONU organizaron una videoconferencia para coordinar la respuesta de los donantes, en conjunto con la Comisión Europea (CE), el FMI y el Banco Mundial. El resultado no fue exactamente brillante: se comprometieron unos míseros 252 millones de euros, una vez más condicionados a las “reformas institucionales”.
Francia subió con 30 millones de euros, Kuwait con 40 millones, Qatar con 50 millones y la CE con 68 millones. Fundamentalmente, ni Rusia ni Irán estaban entre los donantes. Estados Unidos, que está sancionando duramente a Líbano —y los aliados del CCG, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, no prometieron nada. China solo tenía una presencia pro forma.
Paralelamente, los cristianos maronitas en Brasil —una comunidad muy poderosa— están enviando fondos para las protestas de la revolución del color. Incluso el ex presidente Michel Temer y el magnate industrial Paulo Skaf volaron a Beirut. El ex presidente libanés Amin Gemayel (1982-1988) tiene una gran cantidad de negocios en Brasil con los fondos que extrajo cuando estuvo en el poder.
Todo lo anterior apunta a que el neoliberalismo no toma prisioneros cuando se trata de mantener su control mortal sobre el Líbano.

El modelo de los Hariri
La profunda crisis económica del Líbano, ahora agravada por la explosión del puerto de Beirut, no tiene nada que ver con el Covid-19 o la guerra de poder de Estados Unidos contra Siria, que trajo un millón de refugiados a la nación. Se trata de la proverbial táctica de conmoción y pavor neoliberal, llevado a cabo sin parar por el clan Hariri: los ex primeros ministros Rafiq, asesinado en el 2011, y Saad, expulsado del poder en enero pasado.
El modelo Hariri se centró en la especulación inmobiliaria y la financiarización. El grupo Solidere, controlado por inversores árabes y algunos libaneses, incluido Hariri, destruyó el centro histórico de Beirut y lo reconstruyó con inmuebles de lujo. Ese es el modelo clásico del neoliberalismo rentista que siempre beneficia a una pequeña élite.
Paralelamente, el Banco del Líbano estaba atrayendo fondos de la pudiente diáspora libanesa y de diversos inversores árabes, aplicando tipos de interés muy generosos. Entonces, el Líbano tuvo de repente una moneda artificialmente fuerte.

La desigualdad continuaba
Una pequeña clase media floreció a lo largo de la década del 2000, integrada por comerciantes de importación y exportación, el sector del turismo y los operadores del mercado financiero. Sin embargo, en general, la desigualdad seguía siendo evidente. Según la World Inequality Database, la mitad de la población del Líbano tiene ahora menos riqueza que el 0.1% superior.
La burbuja finalmente estalló en septiembre del año pasado, cuando me encontraba en Beirut. Sin dólares estadounidenses en circulación, la libra libanesa comenzó a colapsar en el mercado negro. El Banco del Líbano se enloqueció. Cuando el estafador de Hariri impuso un “impuesto de Whatsapp” sobre las llamadas, eso provocó protestas masivas en octubre. El capital se embarcó en un vuelo libre y la moneda se derrumbó.

¿Atrapados sin salida?
No hay ninguna evidencia, en lo absoluto, de que el FMI, el Banco Mundial y una variedad de “donantes” occidentales / árabes liberen a un Líbano, ahora devastado, de la lógica neoliberal que lo sumió en una crisis sistémica en primer lugar.
La salida sería enfocarse en inversiones productivas, alejadas de las finanzas y orientadas hacia las necesidades prácticas de una población golpeada por la austeridad y completamente empobrecida.
Sin embargo, Macron, el FMI y sus “socios” sólo están interesados ​​en mantener la “estabilidad” monetaria; seducir al capital extranjero especulativo; asegurarse de que la oligarquía libanesa rapaz y conectada con Occidente se salga con la suya; y encima comprar decenas de activos libaneses por centavos.

El BRI o la quiebra total
En marcado contraste con la perpetuación explotadora del modelo neoliberal occidental, China está ofreciendo al Líbano la oportunidad de ir al Este y ser parte de la Iniciativa Belt and Road (BRI) —también conocida como las Nuevas Rutas de la Seda.
En el 2017, Líbano firmó para unirse al BRI.
En el 2018, Líbano se convirtió en el miembro número 87 del Banco de Inversión en Infraestructura de Asia (AIIB).
En los últimos años, Líbano ya estaba participando en la internacionalización del yuan, ofreciendo cuentas bancarias en yuanes y aumentando el comercio bilateral en yuanes.
Beijing ya estaba participando en discusiones sobre la mejora de la infraestructura libanesa, incluida la expansión del puerto de Beirut.

Una oferta de reconstrucción
Esto significa que ahora Beijing puede estar en la posición de ofrecer un acuerdo renovado y conjunto de reconstrucción / seguridad para el puerto de Beirut, justo cuando estaba a punto de cerrar un acuerdo más pequeño con el gobierno de Diab, enfocado solo en la expansión y renovación.
La conclusión es que China tiene un Plan A real para sacar al Líbano de su actual callejón sin salida financiero.
Y eso es exactamente lo que fue, y sigue siendo, un anatema total para los intereses de Estados Unidos, la OTAN e Israel.
Recientemente, el régimen Trump no se interpuso para evitar que Israel hiciera que China desarrollara el puerto de Haifa.

Un nodo geopolítico clave
La misma táctica de “una oferta que no puedes rechazar” se aplicará con toda su fuerza a quien lidere el nuevo gobierno libanés.
Beirut es un nodo absolutamente clave en la conectividad geopolítica / geoeconómica del BRI en el Mediterráneo Oriental. Con Haifa temporalmente fuera de escena, Beirut gana en importancia como puerta de entrada a la UE, complementando el papel de Pireus y los puertos italianos en el Adriático.
Es fundamental tener en cuenta que el puerto de Beirut en sí no fue destruido. El enorme cráter en el sitio reemplaza solo una sección del muelle —y el resto está en el agua. Los edificios destruidos se pueden reconstruir en un tiempo récord. La reconstrucción del puerto se estima en $15 mil millones —un sencillo para una empresa con experiencia como China Harbour.

La red de conectividad del BRI
Mientras tanto, el tráfico naval se redirige al puerto de Trípoli, a 80 km al norte de Beirut y a solo 30 km de la frontera entre Líbano y Siria. Su director, Ahmed Tamer, confirma que “durante los últimos años, el puerto ha sido testigo de los trabajos de expansión de las empresas chinas, y ha recibido los barcos más grandes de China, transportando una gran cantidad de contenedores”.
Añádase el hecho de que el puerto de Trípoli también será fundamental en el proceso de reconstrucción de Siria, con el que China está totalmente comprometida.
La red de conectividad del BRI en el suroeste de Asia es un laberinto que incluye a Irán, Irak, Siria y Líbano.
China ya está planeando invertir en carreteras y ferrocarriles, y luego se desarrollará en trenes de alta velocidad. Eso conectará el corredor central China-Irán del BRI —recién salido del acuerdo de asociación estratégica de $400 mil millones y 25 años que pronto se firmará— con el Mediterráneo oriental.
Añádale el papel del puerto de Tartus en Siria, que tiene una fuerte presencia naval rusa. Beijing inevitablemente invertirá en la expansión de Tartus, que está unida de manera crucial por carretera al Líbano. La asociación estratégica Rusia-China participará en la protección de Tartus con los sistemas de misiles S-300 y S-400.

Un trasfondo ancestral regional
Históricamente, en un eje mayor que iba de Samarcanda a Córdoba, con fuertes nodos como Bagdad y Damasco, lo que evolucionó lentamente en esta parte de Eurasia fue una civilización sincrética superpuesta sobre un trasfondo ancestral regional, rural y nómada. La cohesión interna del mundo musulmán se forjó desde el siglo VII hasta el siglo XI: ese fue el factor clave que dio forma a los lineamientos de una Eurasia coherente.
Aparte del Islam, el árabe, el idioma de la religión, la administración, el comercio y la cultura, es un factor unificador esencial. Este mundo musulmán en evolución se configuró como un vasto dominio económico y cultural cuyas raíces se conectaron al pensamiento griego, semítico, persa, indio y árabe. Fue una síntesis maravillosa que formó una civilización única a partir de elementos de diferente origen: persa, mesopotámico, bizantino.
El Medio Oriente y el Mediterráneo Oriental eran, por supuesto, parte de él, totalmente abiertos hacia el Océano Índico, las rutas del Caspio, Asia Central y China.
Ahora, siglos después, el Líbano debería tener todo para ganar si se deshace de la mitología del “París de Oriente” y mira hacia el Este, de nuevo, posicionándose así en el lado correcto de la Historia.

Pepe Escobar es un analista geopolítico independiente, escritor y periodista. Escribe para The Roving Eye, Asia Times Online, y trabaja como analista para RT, Sputnik News y Press TV. Anteriormente trabajó para Al Jazeera.

El artículo fue publicado originalmente en https://asiatimes.com/2020/08/lebanon-should-look-east-and-abandon-the-west/ y republicado en http://thesaker.is/battleground-beirut-western-colony-or-back-to-the-east/ de donde se hizo la traducción al español.
Traducción: A. Mondragón

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