El gambito del 11 de Septiembre: Huawei ofrece vender su tecnología 5G a Occidente

En una movida audaz —que es parte del complejo juego geotecnológico y geopolítico en una era de grandes transiciones históricas a escala global— Huawei está ofreciendo a la venta su joya tecnológica de 5G, como un gran golpe táctico contra el imperio del espionaje del Estado Profundo de Washington, D.C., y el tender un puente para un acuerdo comercial entre EE.UU. y China. Pero además, el ofrecimiento —que fue lanzado en una fecha cargada de un gran simbolismo, el pasado 11 de Septiembre— también encierra una serie de tramas que, para un ojo avizor, supone que China ya ha tomado una ventaja crítica en el desarrollo de las comunicaciones cuánticas, dentro del campo de la Inteligencia Artificial para múltiples usos.
Por Spengler
Echarle la culpa a otros para ocultar los errores propios, es un ardid tan antiguo como el ser humano mismo. La comunidad de inteligencia de Estados Unidos se inventó la historia sobre los planes de Huawei para robarle la información a todo el mundo, a través del control de la banda ancha 5G. Pero ¿cuál era su objetivo? Simple y llanamente encubrir la incapacidad de EE.UU. para anticipar el desarrollo más importante —desde que Marconi inventó las comunicaciones inalámbricas— las comunicaciones cuánticas.
Esta tecnología a prueba de piratas informáticos, presentada por primera vez por los chinos y que probablemente se incruste en las nuevas redes de quinta generación, reducirá drásticamente las capacidades de espionaje de las agencias de inteligencia de EE.UU. La historia salió en una exclusiva del 7 de julio en Asia Times y publicada en el NSM. Entonces, los espías estadounidenses secuestraron la agenda de la guerra comercial del régimen de Trump y la convirtieron en una campaña global contra Huawei. Esto, sin embargo, ha sido un fracaso humillante —ante el golpe magistral que los chinos acaba de dar y ¡en qué fecha!

Anunciado el 11 de Septiembre
El fundador de Huawei, Ren Zhengfei, ofreció vender las licencias de la tecnología 5G de su empresa a sus similares occidentales y permitirles que —una vez comprada— la puedan desmontar, reescribir el código fuente y purgar de cualquier posible rastro de piratería informática china, según lo dio a conocer el magnate chino en una entrevista con The Economist —que, irónicamente, fue publicada el pasado 11 de Septiembre, y por nada menos que otro vocero de la Casa de los Rothschild.
Es la tecnología 5G —la joya tecnológica para el futuro crecimiento de los ingresos de Huawei— la que el Sr. Ren dijo que estaba listo a compartir por un único pago. Una vez pagada la transacción, el comprador tendría acceso perpetuo a las patentes, licencias, código, planos técnicos y conocimientos de producción existentes de Huawei. El comprador podría modificar el código fuente, lo que —para desmontar las insidias de los servicios de inteligencia estadounidenses— significa que ni Huawei ni el gobierno chino tendrían ni siquiera un control hipotético de ninguna infraestructura de telecomunicaciones construida con equipos producidos por la nueva empresa. Huawei, obviamente, también sería libre de desarrollar su tecnología en cualquier dirección que le plazca.

Golpe crucial al espionaje
Con esta propuesta, entre otros objetivos, China quiere demostrar que nunca planeó robar los datos de los demás. Por el contrario, China está ofreciendo una tecnología que impediría que el aparato de inteligencia de Estados Unidos robe los datos de todos los demás, lo que significa un golpe crucial para la comunidad de inteligencia estadounidense que gasta la mayor parte de sus 80,000 millones de dólares anuales de su presupuesto en la inteligencia de señales (SIGINT).
La propuesta de Huawei, además, abre la puerta para un acuerdo comercial directo entre los EE.UU. y China, bajo el cual China comprará muchos más productos agrícolas y energía de los EE.UU. (como lo tuiteo el Presidente Trump), y China aceptará algún mecanismo para disipar las preocupaciones de los EE.UU. sobre el robo de la propiedad intelectual. El presidente Trump señaló la probabilidad de tal acuerdo al posponer algunos nuevos aranceles hasta el 15 de octubre, en deferencia al aniversario de la Revolución Comunista de China de 1949 —una deferencia que no es poca cosa, sino también ¿una muestra de respeto ante un poderoso rival?

Trump frente al Estado Profundo
Un acuerdo comercial era inminente en diciembre del 2018 cuando Xi Jinping y Trump cenaron durante la cumbre del Grupo de los 24 de Buenos Aires. Todo se derrumbó, sin embargo, cuando arrestaron a la directora financiera de Huawei (e hija de Ren) en el aeropuerto de Vancouver, Canadá, lo que obligó a Trump a cambiar la agenda comercial por otra —redirigida por los peones del Estado Profundo, a los— asuntos de “seguridad nacional” —que no es otra cosa que el trillonario negocio del Complejo de la Industria Militar y de Seguridad.
La vuelta para un acuerdo comercial —en otra señal de intento de cambio de La Casa Blanca, aunque aún queda por ver cómo responderá el Estado Profundo— pasó por el despido del Asesor de Seguridad Nacional John Bolton, quien representaba la posición de la comunidad de inteligencia dentro del gabinete de Trump. Como informé aquí el 10 de septiembre, despedir a Bolton fue una señal de que Trump se había cansado de la invasión de los espías —del Estado Profundo— en su agenda comercial. No creo que sea una coincidencia que la oferta de Ren haya sido entregada a The Economist el mismo día que Bolton fue despedido.

La estrategia de China revelada
El Wall Street Journal (WSJ) informó que “China está tratando de reducir el alcance de sus negociaciones con Estados Unidos a los asuntos meramente comerciales, colocando los espinosos asuntos de seguridad nacional en una vía por separada, en un intento de romper las negociones estancadas con EE.UU., con la esperanza de que dicho enfoque ayude a ambas partes a resolver algunos asuntos inmediatos y ofrecer un camino para salir del estancamiento actual, de acuerdo con la gente familiarizada con el plan”.
De hecho, el régimen de Trump tomó la iniciativa de dejar de lado los asuntos de seguridad nacional al remover a Bolton. Y la principal razón de hacerlo es porque Trump está pensando en su reelección, que se ve amenazada por la recesión manufacturera que comenzó en el primer trimestre del 2019, provocada por la contracción del comercio mundial debido a la guerra arancelaria —lo que puede empeorar si el enfrentamiento comercial continúa.
[Nota del Traductor: En este contexto, entendiendo la antigua sabiduría oriental, los chinos están jugando estratégicamente con las debilidades de Trump y del Estado Profundo, puesto que el guerrero sabio no se va a la lucha frontal, sino más bien hace que el enemigo se complique con su propias debilidades internas, en este caso la incapacidad científica y tecnológica del régimen de Washington. En las últimas tres décadas, el 1% ha dejado que la economía de su país haya pasado de una súper-industrializada, que era la espina dorsal de una fuerte clase media, a otra típica del Tercer Mundo, con el 99% que vive endeudado hasta morir. Un ejemplo: Los votos que Trump necesita desesperadamente para su re-elección no vienen de un sector industrial de alto valor agregado, sino de ganaderos y agricultores típico de una economía mercantilista.]

Un golpe a la “inteligencia” de EE.UU.
Los científicos chinos demostraron las comunicaciones cuánticas en una videollamada con Viena en el 2017. La tecnología utiliza una maraña de átomos a distancia para crear una señal de comunicaciones. Cualquier intento de piratear el sistema destruirá el estado cuántico que alimenta la comunicación y destruirá la señal. Es la primera forma de criptografía que, teóricamente, es imposible de infiltrar. Como informé, varias grandes empresas de telecomunicaciones y tecnología, incluyendo Toshiba de Japón y SK Telecom de Corea del Sur, están en una carrera para integrar las comunicaciones cuánticas en las nuevas redes 5G.
Los espías de Estados Unidos no pudieron anticipar este cambio de tecnología, a pesar de que China probó abiertamente un satélite de comunicaciones cuánticas en junio del 2017.
El intento fallido de descarrilar a Huawei, fue un intento desesperado para frenar a los chinos mientras los espías se daban cuenta de qué hacer a continuación. Una solución podría ser recortar unos 60,000 millones de dólares del presupuesto de inteligencia de los Estados Unidos y desviarlos a un programa de investigación y desarrollo para poner a los Estados Unidos al día, en cuanto a las comunicaciones cuánticas y la banda ancha de quinta generación, tecnologías en las que China ocupa actualmente el primer lugar. [Y que ¡las está ofreciendo abiertamente a los servicios de inteligencia estadounidenses! con otro mensaje implícito —similar a la oferta que Putin le hizo a Trump de ¡venderle misiles hipersónicos!—: para que gastar en algo que nosotros ¡se lo estamos ofreciendo! Ciertamente una forma de humillar elegantemente a la arrogancia occidental, como incluso lo demuestra el propio The Economist al reportar su entrevista a Ren.]

Nota del Traductor
La paradójica oferta de Huawei de ofrecerle a Occidente la tecnología del 5G, puede comprarse al momento histórico en que Occidente tuvo acceso a un invento chino: La Pólvora. Como la historia lo registra, en manos de Occidente la pólvora fue una herramienta que cambió al mundo de una manera brutal, despiadada y sanguinaria, al ser usada por los imperios occidentales de los últimos cinco siglos para llevar a cabo la destrucción de civilizaciones enteras e imponer sus culturas —ni por asomo civilizaciones— sobre los que sobrevivieron a los genocidios. Con el 5G podríamos ver, una vez más en la historia de la humanidad, cuál de las dos mentalidades —la de Occidente o la de Oriente— es la que podría darle un uso más humano a una nueva y poderosa herramienta tecnológica —sin olvidar la hipocresía del régimen de Washington de acusar de espionaje a China, cuando —como lo reveló Edward Snowden y otros— desde principios de siglo EE.UU. usó el invento del Internet espiar a todo el mundo.
Otra cosa más ¿cómo puede entenderse que China ofrezca un nuevo invento a un enemigo probadamente despiadado? ¿Será que están ofreciendo un modelo ya usado en las autopistas porque ya tienen un vehículo listo para viajar al hiperespacio de las comunicaciones cuánticas?

Fuente: https://www.asiatimes.com/2019/09/article/huawei-calls-the-us-intel-communitys-bluff/
Traducción: A. Mondragón

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