El siglo euroasiático ya comenzó

La obsesión de Estados Unidos por implementar una estrategia global imperial, resultó en una negligencia en casa y la primera víctima será el dólar, tras el despliege Euroasiático desde la costa atlántica de Europa y el Pacífico occidental de China y Rusia.
Por Scott Foster
En 1997, Zbigniew Brzezinski escribió: “Eurasia es el supercontinente axial… Es imperativo que no surja ningún retador euroasiático, capaz de dominar Eurasia y, por tanto, también de desafiar a Estados Unidos”.
Los geoestrategas estadounidenses siguen obsesionados con esta idea, al igual que los opositores y defensores del ascenso de China.
Pero, ¿y si no hay un solo retador euroasiático? ¿Qué pasa si el comercio y la inversión entre los diversos centros de poder ubicados entre la costa atlántica de Europa y el Pacífico occidental, simplemente crecen hasta que son significativamente mayores que la actividad económica total de Estados Unidos?
De hecho, esto ya ha ocurrido.

Los números hablan por sí solo
Hay variaciones en los datos proporcionados por el FMI, el Banco Mundial y otras fuentes, pero en el 2019 EE.UU. representó alrededor del 25% del PIB mundial sobre una base nominal (el dólar estadounidense), pero solo el 15% según la Paridad del Poder Adquisitivo (PPA).
Eurasia representó algo más del 55% del PIB mundial en términos nominales y casi el 60% en términos de la PPA. Sobre una base nominal, los componentes más grandes de la economía euroasiática fueron la UE 21%, China 16%, Japón 6%, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) 4% e India 3%. Japón, Corea del Sur, Taiwán y ASEAN juntos representaron el 12%.
Sobre la base de la PPA, las cifras correspondientes fueron la UE 13%, China 20%, Japón 4%, ASEAN 6% e India 8%. Las economías combinadas de Asia oriental y sudoriental representaron el 13%.
Esto sugiere que la India, China y la ASEAN son las mayores oportunidades de mercado, con el mayor potencial de crecimiento en términos nominales si el dólar baja.

El 45% de la población mundial
China, India y la ASEAN también representan alrededor del 45% de la población mundial frente a menos del 5% de EE.UU. Toda Eurasia representa más del 60%.
Las economías turca y rusa también son notablemente más grandes sobre una base de la PPA, de lo que son sobre una base nominal. En el 2019, la economía de Rusia era aproximadamente dos quintas partes del tamaño de la de Alemania en términos nominales, pero el mismo tamaño en términos de la PPA.
La economía de Turquía era menos de una quinta parte del tamaño de la de Alemania en términos nominales, pero más de la mitad en términos de la PPA.
Por supuesto, Estados Unidos también es parte de un mercado más grande: el T-MEC (Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá), anteriormente conocido como NAFTA (Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte). Pero esto no cambia el desequilibrio fundamental con Eurasia.
Las tres naciones de América del Norte representan aproximadamente el 28% del PIB mundial sobre una base nominal, el 20% sobre una base de la PPA y son el 6.5% de la población mundial.
La otra gran economía latinoamericana, Brasil, realiza aproximadamente 2.5 veces más comercio con Eurasia que con el US-M-CA.

Eurasia se conecta internamente
A principios de junio, el primer tren de carga con destino a Tilburg, en los Países Bajos, partió de Hefei, la capital de la provincia china de Anhui, que se encuentra al oeste de Nanjing. Ahora hay 20 rutas de carga ferroviarias que conectan Hefei y Europa.
Más de 200 trenes partieron de Hefei en estas rutas en lo que va de año, según la agencia de noticias china Xinhua.
Desde que se estableció la ruta a Duisburg, Alemania, en el 2011, los trenes de mercancías han conectado unas 60 ciudades en China con 50 ciudades en 15 países de Europa, llegando hasta Londres y Madrid.
En mayo, más de 1,000 trenes de mercancías viajaron entre China y Europa, más del 40% interanual. El volumen de carga aumentó casi un 50%. Eurasia está conectada internamente, sin participación estadounidense.
Los trenes de carga han reemplazado el transporte aéreo, marítimo y por carretera interrumpido por el Covid-19, pero esto solo ha acelerado una tendencia a largo plazo.

Reduciendo la exposición al dólar
La única razón para realizar las transacciones comerciales o inversiones dentro de Eurasia en dólares estadounidenses es la conveniencia, y los líderes estadounidenses con mentalidad de imponer sanciones lo han hecho menos conveniente, año tras año.
Por una razón u otra, Washington ha impuesto sanciones económicas a más de 15 estados y territorios euroasiáticos, incluidos ciudadanos individuales y entidades corporativas. Sus objetivos incluyen China, Corea del Norte, Myanmar, Irán, Pakistán, Siria, Turkmenistán, Kirguistán, Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Turquía y Alemania.
La respuesta ha sido gradual, pero predecible.
A principios de este año, los miembros de la Organización de Cooperación de Shanghai –China, Rusia, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán, India y Pakistán– decidieron trasladar el comercio y la inversión mutuos del dólar estadounidense a sus monedas nacionales.

El euro desplazando al dólar
China y Rusia son las más avanzadas en este proceso. En los últimos cinco años, el intercambio comercio entre los dos países utilizando el dólar, ha caído de alrededor del 90% a menos del 50%.
Según datos del banco central ruso, el desglose en el primer trimestre del 2020 fue: el dólar, 46%; euro, 30%; y rublo y yuan, 24%.
El euro ha alcanzado al dólar en el comercio entre Rusia y la UE, y parece probable que lo supere en un futuro próximo. La India y Rusia comercian cada vez más en sus propias monedas, al igual que India e Irán y Turquía e Irán.
Desde septiembre del 2019, Rosneft, el mayor exportador de petróleo de Rusia, ha fijado en euros el precio de los nuevos contratos.

Motor de crecimiento caducado
Hasta hace poco, Estados Unidos era una oportunidad de crecimiento para el resto del mundo. Ahora, al haberse vuelto proteccionista e interferir activamente en las economías de su presuntos aliados, enemigos y neutrales por igual, es una amenaza para el crecimiento de otras naciones.
Eurasia y el resto del mundo no tienen que aceptarlo y no lo harán.
Eurasia tiene su propia oportunidad de crecimiento. El comercio de la UE con el resto de Eurasia –casi la mitad con China– es más del doble de su comercio con EE.UU. El comercio de la India con el resto de Eurasia –del cual menos de una cuarta parte es con China– es cinco veces mayor que su comercio con EE.UU.
El comercio de Japón con China solo es 1.4 veces su comercio con Estados Unidos. Las exportaciones de Corea del Sur a China son más del 80% mayor que sus exportaciones a Estados Unidos. Y la lista continúa.

Los déficits comerciales de EE.UU. son de larga data
Estados Unidos ha tenido déficits comerciales desde la década de 1970. Y, con la excepción de un minúsculo superávit en 1991, ha registrado déficits en cuenta corriente desde principios de los años ochenta. Con millones de puestos de trabajo y gran parte de su liderazgo industrial perdido debido a la subcontratación, los estadounidenses finalmente han decidido que ya es suficiente.
Trump y Biden –republicanos y demócratas– están de acuerdo en este punto.
Independientemente de quién gane las elecciones de noviembre, Estados Unidos no regresará a ser un motor del crecimiento económico mundial. En cambio, está adoptando las políticas mercantilistas de sustitución de importaciones que construyeron los “milagros” económicos de Asia Oriental –en la década de los 1980’s.
Mientras tanto, Japón y Alemania pueden reclamar el manto del libre comercio. En el calor del momento, la ironía de esto no se aprecia del todo.

Lo que podría tardar EE.UU.
La desconexión de EE.UU. con el resto del mundo no será una aberración a corto plazo. Y EE.UU. podría tardar una generación en rectificar sus desequilibrios económicos y sociales, reconstruir su base industrial y reformar su sistema educativo.
Estudios recientes de fuentes como el Pew Research Center y la Universidad de Washington, han re-clasificado a EE.UU. del puesto 24 al 38 en el mundo, en términos de atención médica y educación, matemáticas y ciencias. Este es un hoyo muy profundo para poder salir.
Eurasia no es monolítica y no constituye un bloque antiamericano, pero es mucho más grande económicamente, tiene más y mejor gente educada, y se está poniendo al día con el número cada vez menor de tecnologías en las que EE.UU. todavía tiene el liderazgo.
Ahora que Estados Unidos se dedique a poner orden en su propia casa, lo que puede tardar más de una década y aun así, el siglo euroasiático ya ha comenzado.

Scott Foster es analista de LightStream Research, Tokio.

Fuente: https://asiatimes.com/2020/08/the-eurasian-century-has-already-begun/
Traducción: A. Mondragón

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