Estados Unidos / OTAN vs. Rusia-China en una guerra híbrida hasta el final

Hace más de un año, en dos sendos ensayos —La Isla-Mundo el Ganador lo Toma Todo y El Zorro de Wall Street vs. el Erizo de Beijing en la Gran Batalla por la Isla-Mundo — adelantamos con más firmeza lo que previmos hace tres años la aparición de un Nuevo Sistema Mundo Euroasiático y señalamos que el Hegemón del ya decadente Sistema Mundo Occidental iba a dar una feroz batalla. Bueno, como lo describe el analista geopolítico Pepe Escobar en el siguiente ensayo, la gran batalla final ha comenzado sin tapujos y a todas luces, ahora que el momento unipolar está a seis pies bajo tierra —como lo admitió nada menos que Richard Haass en enero pasado— y el Robocop Global intentará romper la integración euroasiática. ¿Quién vencerá? Como decía Lao Tse: “Quien pretende el dominio del mundo y mejorar éste, se encamina al fracaso. El mundo es tan sagrado y vasto que no puede ser dominado. Quien lo domina lo empeora, quien lo tiene lo pierde”.

Por Pepe Escobar
Comencemos con la parte cómica: el “líder del mundo libre” se ha comprometido a evitar que China se convierta en la nación “líder” del planeta. Y para cumplir con una misión tan excepcional, su “expectativa” es volver a postularse para presidente en el 2024. No como un holograma. Y con su misma compañera de fórmula.
Ahora que el “mundo libre” ha dado un suspiro de alivio, regresemos a los asuntos serios —como son los contornos de la Geopolítica de la Conmoción y Pavor del Siglo XXI.
Lo que sucedió en los últimos días entre Anchorage y Guilin continúa resonando. Mientras el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, destacó que Bruselas “destruyó” la relación entre Rusia y la UE (Unión Europea), se centró en cómo la asociación estratégica integral de Rusia-China se está fortaleciendo cada vez más.

Lo que enfurece al Hegemón
La sincronicidad no tan casual reveló que mientras Lavrov estaba siendo recibido con todos los honores por el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, en Guilin —incluido un almuerzo panorámico frente al río Li—, el Secretario de Estado estadounidense Tony Blinken estaba a lo James Bond visitando la sede de la OTAN, en las afueras de Bruselas.
Lavrov dejó bastante claro que el núcleo de Rusia-China (en una alianza geoestratégica de doble hélice) gira en torno al establecimiento de un eje económico y financiero, para contrarrestar el acuerdo de Bretton Woods de 1944. Eso implica hacer todo lo posible para proteger a Moscú y Pekín de las “amenazas de sanciones por parte de otros estados”; así como la desdolarización progresiva; y avances en criptomonedas.
Esta “triple amenaza” es lo que está desatando la furia ilimitada del Hegemón.

Integración de la Gran Eurasia
En un espectro más amplio, la estrategia Rusia-China también implica que la interacción progresiva entre la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) y la Unión Económica de Eurasia (EAEU) se mantendrá a buen ritmo en Asia Central, el Sudeste de Asia, partes del Sur de Asia y el Sudoeste de Asia —que son los pasos necesarios para, en última instancia, lograr un mercado euroasiático unificado, bajo una especie de gestión estratégica sino-rusa.
En Alaska, el equipo de Blinken-Sullivan aprendió, por su propia cuenta, que no se juega impunemente con un Yoda como Yang Jiechi. Ahora están a punto de aprender lo que significa meterse con Nikolai Patrushev, jefe del Consejo de Seguridad de Rusia.
Patrushev, tan Yoda como Yang Jiechi, y un maestro de la subestimación, entregó un mensaje no tan críptico: Si Estados Unidos causa “días difíciles” para Rusia, ya que “están planeando implementarlo”, Washington “será responsable de los pasos que den”.

¿Qué está haciendo realmente la OTAN?
Mientras tanto, en Bruselas, Blinken estaba implementando una rutina de la Pareja Perfecta con la espectacularmente ineficiente directora de la Comisión Europea (CE) Ursula von der Leyen. El guion era algo como esto. “El Nord Stream 2 es realmente malo para ti. Un acuerdo de comercio / inversión con China es realmente malo para usted. Ahora siéntate, niña buena”.
Luego vino la OTAN, que dio un gran espectáculo, con una pose de chicos rudos de todos los Ministros de Relaciones Exteriores frente a la sede. Eso fue parte de una cumbre que, como era de esperar, no “celebró” el décimo aniversario de la destrucción de Libia por parte de la OTAN, o la mayor patada en el trasero de la OTAN “sufrida” en Afganistán.

El gran descaro de la OTAN
En junio del 2020, el secretario general de cartón de la OTAN, Jens Stoltenberg, en realidad sus manejadores militares estadounidenses, presentó lo que ahora se conoce como la estrategia de la OTAN 2030, que se reduce a un mandato político-militar del Robocop Global. El Sur Global (no) ha sido advertido.
En Afganistán, según un Stoltenberg insensible a la ironía, la OTAN apoya la infusión de “energía renovada en el proceso de paz”. En la cumbre, los ministros de la OTAN también debatieron sobre Oriente Medio y el norte de África y —con seriedad— analizaron (descaradamente) “qué más podría hacer la OTAN para construir la estabilidad en la región”. A los sirios, iraquíes, libaneses, libios y malienses les encantaría saber algo al respecto.
Después de la cumbre, Stoltenberg pronunció una conferencia de prensa proverbialmente somnolienta, en la que el enfoque principal era —qué más, lo mismo de siempre— Rusia y su “patrón de comportamiento represivo en casa, su comportamiento agresivo en el extranjero”.

La estrategia de la OTAN 2030
Toda la retórica sobre la “construcción de estabilidad” de la OTAN se desvanece cuando uno examina lo que realmente hay detrás de la OTAN 2030, a través de un sustancioso informe de “recomendaciones” escrito por un grupo de “expertos“:
Aquí están los tres elementos esenciales escritos en el plan:
1. “La Alianza debe responder a las amenazas rusas y las acciones hostiles (…) sin volver a la normalidad, salvo que se produzcan alteraciones en el comportamiento agresivo de Rusia y su regreso al pleno cumplimiento del derecho internacional”.
2. China es descrita como un tsunami de “desafíos de seguridad”: “La Alianza debe infundir el desafío de China en todas las estructuras existentes y considerar la posibilidad de establecer un órgano consultivo, para discutir todos los aspectos de los intereses de seguridad de los Aliados con respecto a China”. El énfasis es “defenderse de cualquier actividad china que pueda afectar la defensa colectiva, la preparación militar o la resistencia en el Área de Responsabilidad del Comandante Supremo Aliado de Europa (SACEUR)”.
3. “La OTAN debería delinear un plan global (la cursiva es mía) utilizando mejor sus asociaciones para promover los intereses estratégicos de la OTAN. Debería pasar del enfoque actual impulsado por la demanda, a un enfoque impulsado por los intereses (la cursiva es mía) y considerar la posibilidad de proporcionar flujos de recursos más estables y predecibles a las actividades de asociación. La política de puertas abiertas de la OTAN debe mantenerse y revitalizarse. La OTAN debería ampliar y fortalecer las asociaciones con Ucrania y Georgia”.

Lo más grasoso y jugoso del plan
Aquí está la triple amenaza. Sin embargo, el Top of the Pops, como en los grasosos y jugosos contratos de los complejos industriales-militares, está realmente aquí:
“El desafío geopolítico más profundo lo plantea Rusia. Si bien Rusia es, por medidas económicas y sociales, una potencia en declive, ha demostrado ser capaz de realizar una agresión territorial y es probable que siga siendo una de las principales amenazas a las que se enfrenta la OTAN durante la próxima década”.
La OTAN puede haberlo redactado, pero el guion maestro viene directamente del Estado Profundo —completado con Rusia “buscando la hegemonía”; expandir la Guerra Híbrida (el concepto fue realmente inventado por el Deep State); y manipular “asesinatos y envenenamientos cibernéticos, sancionados por el estado, utilizando armas químicas, coerción política y otros métodos para violar la soberanía de los Aliados”.

El patético retrato de China
Beijing, según la OTAN, está utilizando “la fuerza contra sus vecinos, así como la coerción económica y la diplomacia intimidatoria mucho más allá de la región del Indo-Pacífico. Durante la próxima década, China probablemente también desafiará la capacidad de la OTAN para construir una resiliencia colectiva”.
El Sur Global debería ser muy consciente del compromiso de la OTAN de salvar al “mundo libre” de estos males autócratas.
La interpretación de la OTAN del “Sur” abarca el norte de África y el Medio Oriente, de hecho en todas partes, desde el África subsahariana hasta Afganistán. Cualquier similitud con el concepto presuntamente desaparecido del “Gran Medio Oriente” de la era Dubya no es un accidente.
La OTAN insiste en que esta vasta extensión se caracteriza por una “fragilidad, inestabilidad e inseguridad”, negándose a revelar, por supuesto, su propio rol como (el creador y) perpetrador de la inestabilidad en serie en Libia, Irak, partes de Siria y Afganistán.

La presencia sino-risa en el Sur
Porque en última instancia… todo es culpa de Rusia: “Para el Sur, el desafío incluye la presencia de Rusia y, en menor medida, China, explotando las fragilidades regionales. Rusia se ha reinsertado en Oriente Medio y el Mediterráneo Oriental. En el 2015, intervino en la Guerra Civil Siria y permanece allí. Es probable que la política de Rusia en Oriente Medio exacerbe las tensiones y los conflictos políticos en la región a medida que extiende una cantidad cada vez mayor de activos políticos, financieros, operativos y logísticos a sus socios. La influencia de China en Oriente Medio también está creciendo. Firmó una asociación estratégica con Irán, es el mayor importador de petróleo crudo de Irak, se metió en el proceso de paz de Afganistán y es el mayor inversor extranjero en la región”.

La hoja de ruta de la OTAN
Aquí, en pocas palabras, y no exactamente en código, está la hoja de ruta de la OTAN hasta el 2030, para acosar e intentar desmantelar todos los rincones relevantes de la integración de Eurasia, especialmente aquellos directamente vinculados a los proyectos de conectividad / infraestructura de las Nuevas Rutas de la Seda (la inversión en Irán, la reconstrucción de Siria, la reconstrucción de Irak, la reconstrucción de Afganistán).
El giro está en un “enfoque de seguridad de 360 ​​grados” que “se convertirá en un imperativo”. Traducción: La OTAN se dirige a grandes extensiones del Sur Global, a lo grande, con el pretexto de “abordar tanto las amenazas tradicionales que emanan de esta región como el terrorismo y los nuevos riesgos, incluida la creciente presencia de Rusia y, en menor medida, China”.

Guerra híbrida en dos frentes
Y pensar que en un pasado no tan lejano solía haber algunos destellos de lucidez que emanaban del establishment estadounidense.
Muy pocos recordarán que en 1993 James Baker, exsecretario de Estado de Daddy Bush, propuso la idea de expandir la OTAN a Rusia, que en ese momento, bajo Yeltsin y una banda Milton Friedmanes de libre mercado, estaba devastada, pero gobernada por la “democracia”. Sin embargo, Bill Clinton ya estaba en el poder y la idea fue debidamente descartada.
Seis años más tarde, nada menos que George Kennan —el inventor original de la contención de la URSS— determinó que la anexión de la OTAN de los antiguos satélites soviéticos era “el comienzo de una nueva Guerra Fría” y “un trágico error”.
En este punto, es inmensamente esclarecedor relevar y volver a estudiar toda la década transcurrida entre la caída de la URSS y la elección de Putin a la presidencia a través del libro del venerable Yevgeny Primakov “Russian Crossroads: Toward the New Millenium”, publicado en Estados Unidos por Yale University Press.

La visión de un futurista
Primakov —el último informante de inteligencia que comenzó como corresponsal de Pravda en el Medio Oriente, fue ministro de Relaciones Exteriores y también Primer Ministro— miró de cerca el alma de Putin, repetidamente, y le gustó lo que vio: un hombre íntegro y un profesional consumado. Primakov fue un avant la lettre multilateralista, el impulsor conceptual del RIC (Rusia-India-China) que en la década siguiente evolucionó hacia el BRICS”.
Esos eran los días —hace exactamente 22 años— cuando Primakov estaba en un avión con destino a Washington para atender una llamada del entonces vicepresidente Al Gore, cuando Estados Unidos estaba a punto de comenzar a bombardear Yugoslavia, un aliado ruso ortodoxo eslavo, y allí No había nada que la antigua superpotencia pudiera hacer al respecto. Primakov ordenó al piloto que se diera la vuelta y volara de regreso a Moscú.

El gran pánico del Hegemón
Ahora Rusia es lo suficientemente poderosa como para promover su propio concepto de la Gran Eurasia, que en el futuro debería equilibrar —y complementar— las Nuevas Rutas de la Seda de China. Es el poder de esta Doble Hélice, que inevitablemente atraerá a sectores clave de Europa Occidental —lo cual está aturdiendo y confundiendo a la clase dominante del Hegemón.
Glenn Diesen, autor de “Russian Conservatism: Managing Change Under Permanent Revolution”, que yo analicé en “Por qué Rusia está volviendo loco a Occidente”, y uno de los mejores analistas mundiales de la integración de Eurasia, lo resumió todo: “Estados Unidos ha tenido grandes dificultades en términos de convertir la dependencia de seguridad de los aliados en lealtad geoeconómica, como lo evidencian los europeos que siguen comprando tecnologías chinas y energía rusa”.

Las viejas tretas del Hegemón
Por lo tanto, el divide y vencerás de forma permanente del Hegemón, con uno de sus objetivos clave: engatusar, forzar, sobornar y todo lo anterior para que el Parlamento Europeo rechace el acuerdo comercial / de inversión entre China y la UE.
Wang Yiwei, director del Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Renmin y autor del mejor libro hecho en China sobre las Nuevas Rutas de la Seda, ve claramente a través de la fanfarronada en que “se ha vuelto Estados Unidos”: “China no está aislada por EE.UU., Occidente o incluso toda la comunidad internacional. Cuanta más hostilidad muestran, más ansiedad tienen. Cuando Estados Unidos viaja por todo el mundo para pedir con frecuencia apoyo, unidad y ayuda a sus aliados, esto significa que la hegemonía estadounidense se está debilitando”. (Nota del Traductor: O simplemente llegó a su fin, como lo dijo sin ambages nada menos que Richard Haass, el presidente del Concejo de Relaciones Exteriores, o mejor dicho el vocero de los Amos del Mundo Occidental.)

Una advertencia para el futuro
Wang incluso pronostica lo que puede suceder si el actual “líder del mundo libre” no puede cumplir con su misión excepcional: “No se deje engañar por las sanciones entre China y la UE, que son inofensivas para los lazos comerciales y económicos, y los líderes de la UE no serán tan estúpidos como para abandonar por completo el Acuerdo Integral de Inversión China-UE, porque saben que nunca obtendrían un trato tan bueno cuando Trump o el trumpismo regresen a la Casa Blanca”.
La Geopolítica de la Conmoción y el Pavor del Siglo XXI, tal como se configuró en estas dos semanas cruciales, explica que el Momento Unipolar está a dos metros bajo tierra. El Hegemón nunca lo admitirá; de ahí el contragolpe de la OTAN, que fue prediseñado. En última instancia, el Hegemón ha decidido no participar en los acuerdos diplomáticos, sino librar una guerra híbrida en dos frentes contra una asociación estratégica implacablemente demonizada de competidores pares.
Y como una señal de estos tiempos lamentables, no hay un James Baker o George Kennan que desaconsejen tal locura.

Pepe Escobar es un analista geopolítico independiente, escritor y periodista. Escribe para Asia Times Online, y trabajó como analista para RT, Sputnik News y Press TV. Anteriormente trabajó para Al Jazeera.

Texto original: https://asiatimes.com/2021/03/us-nato-vs-russia-china-in-a-hybrid-war-to-the-finish/. La traducción se hizo de la versión publicada en: https://thesaker.is/us-nato-vs-russia-china-in-a-hybrid-war-to-the-finish/

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