La Globalización China de la Ruta Cuántica emerge desde el Sur

A medida que las naciones occidentales cuestionan los beneficios de la globalización, China —bajo el mantra de “No importa si el gato es negro o blanco, lo importante es que cace ratones” y la consecuente adopción del Capitalismo por parte del ¡Partido Comunista Chino!— se ha convertido en el principal integrador del mundo. La diferencia estriba en que la globalización occidental de los últimos 40 años fue, en realidad, una globalización de la extorsión financiera, como lo ha descrito extensamente el economista estadounidense Michael Hudson, mientras que la de China, después de haberse convertido en la Fábrica-Mundo, desde nuestra perspectiva, emprendió la Globalización de la IV Revolución Industrial a través de la Ruta Cuántica. En este contexto, como lo explica David P. Goldman en el siguiente artículo, la globalización china del mundo tiene implicaciones estratégicas de largo alcance. La nueva globalización china del Sur Global supera el punto de no retorno, por lo que “el mundo puede verse muy diferente en muy pocos años”, como ya lo hemos advertido en este portal hace tres años.

Por David P. Goldman
Las exportaciones de China a las economías más grandes del Sur Global casi se han duplicado desde los niveles anteriores al Covid-19, desde los $38,000 millones en junio del 2019 a los $70,000 millones en junio del 2022.
Varios factores han impulsado el aumento de las exportaciones chinas, pero el impulso más importante proviene de la inversión estratégica de China en la infraestructura digital y física, desde las redes de banda ancha en Indonesia y Brasil hasta las centrales eléctricas en Turquía y ferrocarriles en el sudeste asiático.

La globalización china
Mientras las naciones occidentales cuestionan los beneficios de la globalización, China se ha convertido en el principal globalizador del mundo.
Lo que yo llamé “El plan de China para formar el mundo chino” en un libro del 2020, ha avanzado tanto que está más allá de la capacidad de Estados Unidos y sus aliados para impedirlo. Quinientos millones de personas en los países vecinos dependen ahora de la tecnología china para las comunicaciones, el procesamiento de datos y la logística, lo que proporciona a China una fuente casi ilimitada de trabajadores jóvenes para sus industrias y un mercado de exportación en constante expansión.
Para China, el alcance económico al Sur Global es clave para romper los esfuerzos estadounidenses de contener el impulso de China por el predominio económico. China, escribió Chen Feng, un influyente columnista de “Observer” el 28 de julio, “tiene que resolver el problema de generar su propio impulso de crecimiento independiente, después de superar el punto crítico del ‘Efecto Mateo’“, la máxima económica de que los países ricos se vuelven más ricos y los países pobres se vuelven más pobres.

Los ciclos de exportación
“La campaña anti-China integral e ilimitada de Estados Unidos puede ralentizar el desarrollo de China, aunque a costa de una mayor desaceleración de Estados Unidos. Pero China no solo está implementando un ciclo dual, es decir, está promoviendo el consumo interno y las exportaciones”, agregó Chen. “China también divide el ciclo externo [de exportación] en dos subciclos: Europa y Estados Unidos por un lado, y la Franja y la Ruta/Asia, África y América Latina por el otro”.
La multimillonaria Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) de China se ha gestado con rendimientos aparentemente limitados durante casi una década. Lo que observamos en los datos comerciales sugiere que las inversiones de China están dando sus frutos en la mayor parte del mundo en desarrollo.

Un gran evento global
Los políticos occidentales han estado mirando en la dirección equivocada. El comercio de China con el Sur Global más Corea del Sur y Taiwán, ahora en tan grande como sus exportaciones combinadas a los Estados Unidos y Europa.
Este es, como mucho, el evento más importante en la economía mundial desde el surgimiento de la propia China. Las poblaciones del mundo en desarrollo están disminuyendo a un ritmo más rápido en Asia que en cualquier otro lugar. El recurso más escaso del mundo son los trabajadores jóvenes que tienen suficiente educación para ingresar a la economía mundial.
Cuando Deng Xiaoping comenzó sus reformas en 1979, el PIB per cápita de China era inferior a $200 y solo el 3% de los adultos tenía educación terciaria. El mensaje de China a los países del Sur Global es: pueden crecer como lo hicimos nosotros, si nos permiten construir su infraestructura, instalar su economía digital, construir sus fábricas, contratar a sus trabajadores y venderles nuestros productos.
En Vietnam, Indonesia, México, Turquía, Brasil y una docena de otros países en desarrollo, los líderes políticos aceptaron la oferta de China —Nota del editor: Estos países, así como el resto del Sur Global, ya habían probado la diplomacia del “garrote y la zanahoria” de Washington, de modo que ya conocían los desastrosos resultados de la oferta occidental de la “democracia y la libertad” bajo las reglas del Águila Imperial.

Adaptándose y asimilándose
El Carnegie Endowment escribió en un informe del 11 de julio, sobre el éxito de China en Indonesia: “Muchos argumentan que China exporta su modelo de desarrollo y lo impone a otros países. Pero los jugadores chinos también extienden su influencia trabajando a través de actores e instituciones locales mientras adaptan y asimilan formas, normas y prácticas locales y tradicionales”.
En el caso de Indonesia, el informe Carnegie agrega:
“En promedio, los indonesios desconfían de China y de muchas empresas chinas. Sin embargo, [el principal proveedor de infraestructura de telecomunicaciones] Huawei y, en menor medida, [el segundo mayor fabricante de equipos de telecomunicaciones de China] ZTE se han posicionado con éxito como proveedores confiables de ciberseguridad para el gobierno y la nación de Indonesia. Esta no ha sido una hazaña fácil dada la animosidad de Indonesia hacia China desde hace mucho tiempo. Muchas empresas chinas se han enfrentado a protestas por la preocupación de que estaban eliminando puestos de trabajo locales. Huawei y ZTE no han sufrido tal destino. Tampoco ha habido una amplia coalición de voces indonesias en contra del uso de la tecnología china en la infraestructura crítica de telecomunicaciones. En resumen, a los indonesios les importan mucho más las plantas de cemento chinas que la participación de Huawei en las redes 5G”.

Entregando una economía digital
Huawei, informa Carnegie, está capacitando a 10,000 funcionarios indonesios en ciberseguridad. De hecho, China está entregando una economía digital llave en mano a Indonesia con todo incluido, desde estaciones base de banda ancha hasta capacitación.
El 25 de julio, el presidente de Indonesia, Joko Widodo, visitó Beijing, el primer jefe de Estado en visitar el país desde los Juegos Olímpicos de Invierno de febrero pasado. El sitio web chino Observer comentó: “El 22 de julio, funcionarios de alto nivel de China e Indonesia realizaron una videoconferencia y acordaron planes avanzados para la construcción conjunta de la Iniciativa de la Franja y la Ruta y el Fulcro Marítimo Global, y se esforzaron al máximo para garantizar que el tren de alta velocidad Yakarta-Bandung se complete y se abra al tráfico según lo programado y profundice continuamente la cooperación en el corredor económico integral regional”.
El enlace ferroviario de 145 kilómetros es un proyecto de prestigio, pero simboliza el perfil creciente de China en el país más grande del sudeste asiático.
El floreciente papel de China en la economía de Indonesia no se ajusta al perfil de lo que los críticos estadounidenses llaman “la diplomacia de la trampa de la deuda” —Nota del editor: algo que irónicamente hizo Washington por décadas, como lo reveló John Perkins en el 2006, en su libro “Confesiones de un Sicario Económico”—. Por el contrario, los precios más altos de las materias primas permiten a Indonesia pagar en efectivo las importaciones chinas. El país ha tenido un superávit en cuenta corriente durante los últimos dos años.

China en Latinoamérica
Las exportaciones chinas a México ahora comprenden el 16% del total del país y han crecido tan rápido como las exportaciones de China al sudeste asiático. Las telecomunicaciones son un gran contribuyente. México en el 2020 tenía 77 cuentas de banda ancha por cada 100 personas, frente a solo 23 en el 2012, como escribí en febrero de 2021 (“Sino-Forming South of the Border”). En el medio, Huawei construyó una red de banda ancha móvil y el costo del servicio se redujo en aproximadamente tres cuartas partes.
Como un banquero en Hong Kong, llevé a funcionarios de Huawei a México y al embajador de México a la sede de Huawei en Shenzhen. Huawei les explicó a los mexicanos que tenían una gran economía pero una banda ancha lamentablemente inadecuada. Permítanos construirle una red de banda ancha y el ecosistema de comercio electrónico, finanzas electrónicas y tecnologías digitales que la acompañan, y podrá volverse rico como China, dijeron los funcionarios de Huawei. De hecho, Huawei tenía publicado un plan para la transformación digital de todos los países del mundo —Nota del traductor: ¡La Ruta Cuántica!—. Muchos de ellos se encuentran en una etapa avanzada de implementación.
Las inversiones de China en México han aumentado rápidamente en los últimos dos años. La suma de $5.8 mil millones, del compromiso total de $20 mil millones de China para el país, se desembolsaron en los últimos dos años, en parte porque las empresas chinas están trasladando instalaciones fuera de los Estados Unidos a su vecino del sur.

En el gigante sudamericano
Las inversiones de China en Brasil, ahora el mayor productor mundial de soja, son considerablemente mayores. “A partir del 2020, Brasil ha recibido más de la mitad de toda la inversión china en América Latina: alrededor de $66 mil millones con tres cuartas partes de esa inversión dedicada al sector energético y el resto a la agricultura, infraestructura y otras áreas”, informa Luiz Augusto de Castro Neves y Tulio Cariello en un libro del 2022.
Las exportaciones de China a Turquía se han triplicado desde el 2018. China también es el mercado de exportación más grande del país. El primer tren a Estambul desde la ciudad china de Xi’an llegó en el 2019 en una línea construida bajo el BRI. La compañía de transporte más grande de China, COSCO Shipping, compró una participación mayoritaria de mil millones de dólares en el tercer puerto de contenedores más grande de Turquía. China financió el nuevo aeropuerto de Estambul con un préstamo de $6,200 millones.
La línea de intercambio de Turquía con China le permite pagar las importaciones en yuanes en lugar de dólares. A medida que la lira turca colapsó el año pasado y las reservas de dólares de Turquía cayeron, la línea de intercambio de moneda local se convirtió en una fuente crítica de financiamiento comercial.

Una moneda nacional —y global
El comercio de China con el Sur Global podría convertirse en una moneda nacional —y global— en poco tiempo. Para el 2019, China había establecido $500 mil millones en líneas de intercambio de moneda local con otros países. Las líneas de intercambio entre los bancos centrales asiáticos se estiman en $470 mil millones, según el Fondo Monetario Internacional.
La tecnología financiera ahora está disponible para realizar transacciones minoristas directamente entre países asiáticos. En el 2021, Singapur y Tailandia vincularon sus sistemas de pago en tiempo real, PayNow y Promptpay, lo que permitió a los “clientes de los bancos participantes en Singapur y Tailandia [transferir] fondos de hasta $1000 o 25,000 baht diarios entre los dos países, usando solo un número de teléfono móvil”, según la Autoridad Monetaria de Singapur y el Banco de Tailandia.
La globalización china del mundo tiene implicaciones estratégicas de largo alcance. La influencia de China en el sudeste asiático está creciendo casi tan rápido como su perfil comercial. Indonesia, un país con una larga historia de hostilidad hacia China, ha adoptado la visión china de desarrollo económico impulsado por la infraestructura digital y administrado por proveedores chinos.

Lo que podría traer el futuro
Filipinas eligió a Ferdinand “Bong Bong” Marcos por una mayoría sin precedentes de dos tercios, en parte en una plataforma de mayor cooperación económica con China. Turquía es ahora una dependencia económica de China, que ha mantenido sus importaciones a pesar del colapso de la lira turca y la inflación galopante.
Uno solo puede especular lo que podría traer el futuro. Las relaciones diplomáticas entre India y China siguen siendo hostiles y la inversión china en India se ha detenido, pero el consumo de productos chinos en India se ha duplicado en dos años. Mientras tanto, el comercio con Pakistán, aliado de China desde hace mucho tiempo, se ha estancado.
Diplomáticamente, China sigue en desacuerdo con Israel, manteniendo su tradicional simpatía hacia los árabes palestinos y su estrecha relación con Irán, el adversario más peligroso de Israel. Pero las exportaciones de China a Irán colapsaron durante los últimos cinco años, mientras que las exportaciones a Israel aumentaron.
La diplomacia no necesariamente sigue al comercio, pero los hechos sobre el terreno están cambiando. El mundo puede verse muy diferente en muy pocos años.

Nota del traductor: A modo de epílogo, es importante destacar que mientras Estados Unidos y la Unión Europea, están enfrentados en una guerra de múltiples niveles contra Rusia en Ucrania, en donde todos los indicios, hasta ahora, revelan que Rusia tiene todas las de ganar, tanto en la guerra militar así como en la guerra económica, China —el súper aliado simbiótico y estratégico de Rusia, con quienes firmaron una Declaración de la Independencia de Eurasia, días antes de la invasión a Ucrania— avanza sigilosamente y poderosamente para convertirse en el eje industrial, económico, científico, militar y financiero de la Gran Eurasia y eventualmente del Nuevo Sistema Mundo que emergerá a lo largo de esta década.
En otras palabras, los chinos y los rusos, tras una larga espera de un siglo, llevarán a cabo la peor pesadilla que el geógrafo e historiador inglés John Halford Mackinder vaticinó en 1911, en su trabajo “The Nations of the World”, cuando escribió que: “Siempre que este gran pueblo decida aprovechar al máximo… los recursos… la industria, las comunicaciones y la defensa, es inevitable que después de una o dos generaciones China se cuente entre las Grandes Potencias del mundo” —irónicamente, ese fue el lapso tiempo que le tomó a China emprender su renacimiento tras la muerte de Mao.
Y ahora, junto Rusia y sus aliados de la Gran Eurasia, se disponen a la conquista de la “Isla-Mundo”, un concepto que el propio Mackinder lo describió en “Democratic Ideals and Reality” (1919), y que nosotros lo advertimos en una versión recargada en “La Isla Mundo: El ganador lo toma todo”. Una previsión que, como ahora lo advierte Goldman, hará que “El mundo puede verse muy diferente en muy pocos años”.

David P. Goldman, es un editor adjunto del Asia Times y miembro del Claremont Institute Center for the American Way of Life, en Washington, D.C. Además es un economista y autor estadounidense, mejor conocido por su serie de ensayos bajo el seudónimo de Spengler.

Fuente: https://asiatimes.com/2022/07/sino-forming-of-global-south-passes-point-of-no-return/
Traducción: A. Mondragón

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