Nixon-Trump vs. la estrategia de la tensión

¿Qué es lo que está pasando actualmente al interior de la sociedad estadounidense? El siguiente artículo de Pepe Escobar nos puede dar un diagnóstico de la enfermedad. Pero lo que en el NSM también apreciamos, desde el análisis de Escobar y algunos artículos ya publicados en nuestro portal, es que ante el inevitable cambió del eje del Sistema-Mundo, desde Occidente hacia la Gran Eurasia (China, Rusia y Europa Occidental, en la lucha por la Isla-Mundo de Mackinder), los Amos del Universo al interior de EE.UU. y su Patio Trasero (el última bastión del decadente Imperio Occidental), intentarán crear una conmoción y pavor socio-económico para aturdir aún más al 99% de su espectro geográfico y someterla a una “nueva normalidad” que el profesor Immanuel Wallerstein —y hasta Umberto Eco— lo caracterizaron como un Nuevo Neo Feudalismo —pero muy plausiblemente con características al estilo de Ready Player One, el film de Steven Spielberg.
Por Pepe Escobar
Nixon 68 ha vuelto con una venganza, con el Presidente Trump colocándose como el garante y ejecutor de la Ley y el Orden. Ese eslogan garantizó la elección de Nixon, y fue acuñado por Kevin Phillips, entonces un experto en “patrones de votación étnica“.
Philips es un caso muy interesante. En 1999, se convirtió en el autor de un libro fundamental: “The Cousins’ Wars: Religion, Politics, and the Triumph of Anglo-America“, donde rastrea cómo un “pequeño reino Tudor” terminó estableciendo una hegemonía global.
La división de la comunidad anglosajona en dos grandes potencias —”una aristocrática, ‘elegida’ e imperial; y otra democrática, ‘elegida’ y dirigida por el destino manifiesto”, como establece correctamente Philips— se logró mediante, qué más, un tríptico de guerra: la Guerra Civil inglesa, la Revolución Americana y la Guerra Civil de los Estados Unidos.

El umbral de una 4ta Guerra
Ahora, podemos estar en el umbral de una cuarta guerra —con consecuencias impredecibles e imprevistas.
En este momento, lo que tenemos es un choque de modelos de “hazlo o muere”: MAGA contra un sistema exclusivo controlado por la Reserva Federal, Wall Street y Silicon Valley.
MAGA —que es un refrito del sueño americano— simplemente no puede ocurrir cuando la sociedad está viciosamente polarizada; vastos sectores de la clase media están siendo completamente borrados; y la inmigración masiva viene del Sur Global.
En contraste, la Reserva Federal como un fondo de cobertura de Wall Street cumple con el modelo de Silicon Valley, un brebaje supremamente elitista sólo para ser bebido por el 0.001%, que tiene amplios márgenes para prosperar.
El modelo se basa en un monopolio corporativo aún más rígido; la preeminencia de los mercados de capital, donde un boom de Wall Street está garantizado por la recompra de la deuda del gobierno de su propia deuda; y la vida misma regulada por algoritmos y Big Data.
Este es el Brave New World soñado por los Amos del Universo tecno-financiero.

Un pésimo movimiento geopolítico
Las heridas de Trump MAGA han sido agravadas por un movimiento geopolítico de mala calidad, en conjunto con su planeada imposición de la Ley y el Orden: su campaña de reelección será bajo el signo de “China, China, China”. La táctica es, cuando estás en problemas, culpe a un enemigo extranjero.
Esa idea viene del fallido oportunista en serie Steve Bannon y su compañero billonario chino Guo Wengui, o Miles Guo. Aquí están en el modo de la Estatua de la Libertad anunciando su campaña de infowar sin restricciones para demonizar al Partido Comunista Chino (PCCh) y la llegada de un Nuevo Reino para “liberar al pueblo chino”.
El tema preferido de Bannon es que si su infowar falla, habrá una “guerra cinética”. Eso es una tontería. Las prioridades de Beijing están en otra parte. Solo unos pocos neo-estafadores —como el Dr. Strangelove de la película de Stanley Kubrick— contemplarían una “guerra cinética” —como un ataque nuclear preventivo contra el territorio chino.

El Covid-19 un acelerador de partículas
Alastair Crooke ha demostrado magistralmente cómo el juego geoeconómico, como lo ve Trump, es sobre todo para preservar el poder del dólar estadounidense: “Su gran preocupación es ver a una Europa umbilicalmente ligada al peso pesado financiero y tecnológico que es China. Esto, en sí mismo, efectivamente presagiaría una gobernanza financiera mundial diferente” —un Nuevo Sistema Mundo.
Pero también está el síndrome del Leopardo: “Si queremos que las cosas permanezcan como están, las cosas tendrán que cambiar”. Entra el Covid-19 como un acelerador de partículas, usado por los Amos del Universo para ajustar un poco las “cosas”, para que no sólo permanezcan como están, sino también para que el control de los Amos del Universo se haga más fuerte.
El problema es que el Covid-19 se comporta como un conjunto de electrones libres —e incontrolables. Eso significa que nadie, ni siquiera los Amos del Universo, son capaces de sopesar realmente todas las consecuencias de una crisis financiera/social fugitiva y agravada.

Deconstruyendo Nixon-Trump
El Russiagate, ahora totalmente desacreditado, se desplegó como un golpe de estado: una no revolución de color que hizo metástasis con el Ukrainegate y el fiasco de la impugnación. Basado en un libreto pobremente escrito, de doble moralidad y sin evidencia concretas, con matices de Watergate, Trump fue presentado por los demócratas como el nuevo Nixon.
Un gran error. Watergate no tuvo nada que ver con una pareja de reporteros atrevidos de Hollywood. Watergate representaba el complejo industrial-militar-seguridad-medios de comunicación que iba tras Nixon. Garganta Profunda, el principal delator, y otras fuentes eran del mismísimo Estado Profundo. Y no fue por accidente que dirigían el Washington Post —que, entre otros roles, jugó el papel de ser el portavoz de la CIA a la perfección.
Trump es un asunto completamente diferente. El Deep State lo tiene bajo control. Sólo hay que mirar el registro: Más fondos para el Pentágono, 1 millón de millón de dólares en nuevas armas nucleares, sanciones perennes a Rusia, amenazas incesantes a las fronteras occidentales de Rusia, esfuerzos (fallidos) para descarrilar el Nord Stream 2. Y esto es sólo una lista parcial.

Los EE.UU. corporativo y BLM
Así que, desde el punto de vista del Estado Profundo, el frente geopolítico —la contención de Rusia-China— está asegurado. A nivel interno, es mucho más complicado.
Por mucho que Black Lives Matter no amenace al sistema ni remotamente como las Panteras Negras en los 60’s, Trump cree que su propia Ley y Orden, como Nixon, volverá a prevalecer. La clave será atraer el voto de las mujeres blancas de los suburbios. Los encuestadores republicanos son extremadamente optimistas e incluso hablan de una “avalancha”.
Sin embargo, el comportamiento de un vector extra crucial debe ser entendido: que es lo que realmente quiere los EE.UU. corporativo.
Cuando miramos quién está apoyando Black Lives Matter —y Antifa— encontramos, entre otros, a Adidas, Amazon, Airbnb, American Express, Bank of America, BMW, Burger King, Citigroup, Coca Cola, DHL, Disney, eBay, General Motors, Goldman Sachs, Google, IBM, Mastercard, McDonald’s, Microsoft, Netflix, Nike, Pfizer, Procter & Gamble, Sony, Starbucks, Twitter, Verizon, WalMart, Warner Brothers y YouTube.

BLM y los intereses corporativos
Esto sugeriría que Trump está completamente aislado. Pero luego tenemos que mirar lo que realmente importa; La dinámica de la guerra de clases que, de hecho, es un sistema de castas, como argumenta Laurence Brahm.
Black Lives Matter, la organización y sus ramificaciones, está siendo instrumentalizada esencialmente por los intereses corporativos seleccionados para acelerar su propia prioridad: aplastar a las clases trabajadoras de Estados Unidos en un estado de anomia perpetua, a medida que aumenta una nueva economía automatizada.
Eso siempre puede suceder bajo Trump. Pero será más rápido sin Trump.
Lo fascinante es cómo esta estrategia actual de escenario de tensión se está desarrollando como una revolución clásica del color del libro de tácticas de la CIA / NED.
Una queja indiscutible y genuina, sobre la brutalidad policial y el racismo sistémico, ha sido completamente manipulada, impulsada con fondos exorbitantes, infiltrada e incluso armada contra “el régimen”.
Para el Estado Profundo controlar a Trump no es suficiente, debido a la total inestabilidad y falta de fiabilidad de un Narciso demente. Por lo tanto, en otra ironía histórica invaluable, “Assad debe irse” se metastatizó en “Trump debe irse”.

El cadáver en el sótano
Uno nunca debe perder de vista los objetivos fundamentales de quienes controlan firmemente esa asamblea de tontos útiles comprados y pagados en el Capitol Hill: Privilegiar siempre el dividir y conquistarás —a la clase, la raza, la política de identidad.
Después de todo, la mayoría de la población es considera prescindible. Y por lo cual éstos están desempeñando su papel a la perfección, totalmente legitimados por los principales medios de comunicación. Nadie escuchará a los generosamente financiados Black Lives Matter abordando el verdadero corazón del asunto: el proyecto del Restablecimiento del Neoliberalismo, apenas purgado en su apariencia del Neofascismo Híbrido. El plan es el Gran Reinicio que lanzará el Foro Económico Mundial en enero de 2021.

¿Un 4 de Julio incendiario?
Será fascinante ver cómo Trump lidia con esta nueva versión de Maidan “Summer of Love”, traspuesta a la comuna de Seattle. La pista de los círculos del Equipo Trump es que no hará nada: una coalición de supremacistas blancos y pandillas de motociclistas podría encargarse del “problema” el Cuatro de Julio.
Nada de esto desestima el hecho de que Trump está en el corazón de un huracán de fuego cruzado: su respuesta desastrosa al Covid-19; los próximos y devastadores efectos de la Nueva Gran Depresión; y sus elucubraciones apuntando a lo que podría convertirse en una ley marcial.
Aun así, lo que aquí manda es la legendaria máxima de Hollywood —”nadie sabe nada”. Incluso corriendo con un semi-cadáver en el sótano, los demócratas pueden ganar en noviembre sin hacer nada. Sin embargo, Teflón Trump nunca debe ser subestimado. El Estado Profundo puede incluso darse cuenta de que es más útil de lo que ellos piensan.

Pepe Escobar es un analista geopolítico independiente, escritor y periodista. Escribe para The Roving Eye, Asia Times Online, y trabaja como analista para RT, Sputnik News y Press TV. Anteriormente trabajó para Al Jazeera.

Texto original: https://www.strategic-culture.org/news/2020/06/18/nixon-trump-vs-strategy-of-tension/
Traducción: A. Mondragón

5 Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*