¿Puedes oler lo que los chinos están cocinando?

Foto: Reuters

Por Pepe Escobar
Menos de una semana antes de las impredecibles y plausiblemente caóticas elecciones presidenciales de Estados Unidos, el verdadero corazón de la acción geopolítica y geoeconómica mundial es prácticamente invisible para el mundo exterior.
Estamos hablando del quinto plenario del XIX Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCh), que comenzó el pasado lunes 26 de octubre en Beijing.
El plenario congrega a los 200 miembros —y otros 100 miembros suplentes— del máximo órgano de toma de decisiones de la civilización-estado —cuyo equivalente, en términos de la democracia liberal occidental, sería el Congreso chino.
El esquema de lo que será el decimocuarto plan quinquenal chino (2021-2025) se anunciará con un comunicado al final del plenario el jueves 29. Los detalles de la política se transmitirán en las próximas semanas. Y todo será aprobado formalmente por la Asamblea Popular Nacional (APN) en marzo del 2021.
A todos los efectos prácticos, esto debe considerarse como lo que realmente está pensando el liderazgo de China.

Conozca el “Sistema de China”
El presidente Xi ha estado bastante ocupado, entregando un extenso informe de trabajo; un borrador del plan quinquenal; y un resumen completo de los principales objetivos de China hasta el 2035.
Xi ha estado enfatizando enérgicamente una estrategia de “circulación dual” para China; aumentar el enfoque en la economía nacional mientras se equilibra con el comercio y la inversión extranjera.
En realidad, una mejor definición, traducida del mandarín, es la “doble dinámica del desarrollo”. En las propias palabras de Xi, el objetivo es “facilitar una mejor conectividad entre los mercados nacionales y extranjeros, para un crecimiento más resistente y sostenible”.

La prioridad clave para Beijing
Un logro espectacular que ya conocemos es que el objetivo de Xi, de que China alcance el estatus de una “sociedad moderadamente próspera”, se cumplió en el 2020, incluso bajo el Covid-19. Se ha eliminado la pobreza extrema.
El siguiente paso es abordar a largo plazo las cuestiones absolutamente críticas de la crisis del comercio mundial; menor demanda de productos chinos; y diversos grados de volatilidad, provocados por el imparable ascenso de China.
La prioridad clave para Beijing es la economía nacional, junto con el logro de sus objetivos tecnológicos clave para mejorar el desarrollo de alta calidad de China. Eso implica la creación de cadenas de suministro integradas y de alto nivel. Y luego está el tortuoso camino de implementar las reformas institucionales necesarias.

Para ganar la Guerra de los Chips
Es fundamental que el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China “oriente” a las empresas, para que inviertan en la tecnología básica; eso significa semiconductores, aplicaciones 5G, Internet de las cosas (IoT), circuitos integrados, biomedicina.
Así que, una vez más, todo gira en torno a la Guerra de los Chips —que está en el corazón de la inteligencia artificial, la 5G, la supercomputación, la computación cuántica, la ciencia de los materiales, la biotecnología, los vehículos de nuevas energías y la ciencia espacial.
El liderazgo de China es muy consciente de lo que realmente está en juego gira en torno a la próxima generación de la tecnología de chips.

Entendiendo el “Sistema de China”
Ahora entendamos el concepto del Sistema de China: o cómo combatir la “guerra fría iniciada por Estados Unidos en alta tecnología”.
El “Sistema de China” ha sido desarrollado por el experto en tecnología de la información Ni Guangnan. Su objetivo es “reemplazar las tecnologías estadounidenses en áreas centrales, incluida la infraestructura de la TI (Tecnología de la Información) clave, en la que el sistema del IOE (Internet of Energy) liderado por EE.UU., un acrónimo de una red de TI basada en tres suministradores principales: IBM, Intel y Oracle, donde ellos tiene el monopolio. Con servidores, base de datos y almacenamiento de desarrollo propio, el sistema podría basarse en conjuntos de chips con un rendimiento inferior sin necesidad de la fabricación de chips de 14 nanómetros (nm) o 7 nanómetros, los principales objetivos de la guerra liderada por Estados Unidos”.
Varios cálculos en China coinciden aproximadamente en que, para fines de este año, la economía será un 72% del tamaño de la estadounidense. El Consejo de Estado prevé que la economía china superará a la UE en el 2027 y a Estados Unidos en el 2032.

Para forjar la “visión del 2035”
Pero si se mide por la PPA (Paridad del Poder Adquisitivo), como ya lo han admitido tanto el FMI como The Economist (¡y la CIA!), China ya es la economía más grande del mundo.
El quinto plenario reitera una vez más todos los objetivos incorporados en Made in China 2025. Pero hay más: un énfasis en la “visión del 2035” —cuando China debería posicionarse como el líder tecnológico mundial.
La “Visión 2035” se refiere al punto medio entre el lugar donde nos encontramos ahora y el objetivo final en el 2049. Para el 2035, China debería ser una nación socialista completamente modernizada y una superpotencia, especialmente en ciencia y tecnología y Defensa.
Xi ya lo había subrayado en el 2017: China “básicamente” realizará la “modernización socialista” para el 2035. Para llegar allí, el Politburó está buscando una síntesis extremadamente ambiciosa de “escala, velocidad, calidad, eficiencia y seguridad”.

Más allá de Westfalia
Teniendo en cuenta que el régimen de Trump ha estado involucrado en una ofensiva implacable desde mayo del 2018, solo desde julio pasado el liderazgo del PCCh ha estado preparando constantemente a China para lo que considera una larga y feroz lucha con Estados Unidos.
Eso ha provocado bastantes comparaciones cuando el pequeño timonel Deng Xiaoping se refirió sobre lo que Mao Zedong expresó en 1938. En ese momento, Mao dijo que China debería “estar a la defensiva primero, antes de reunir la fuerza suficiente para luchar hasta un punto muerto estratégico y finalmente ganar la ‘guerra prolongada’” contra la invasión japonesa.
Ahora tenemos una estrategia weiqi de nuevo. Beijing solo lanzará lo que equivale a un contragolpe concertado en el tablero de ajedrez, cuando sea capaz de cerrar la brecha tecnológica y establecer sus propias cadenas de suministro nacionales y globales completamente independientes de EE.UU.

El poder blando de la tecnología
Beijing necesitará una importante operación de relaciones públicas de poder blando para mostrar al mundo cómo su impulso en la ciencia y la tecnología, apunta como un bien global, con toda la humanidad beneficiándose, independientemente de las naciones. La vacuna china del Covid-19 debería dar el ejemplo.
En un podcast reciente sobre una de mis últimas columnas sobre el libro de Lanxin Xiang “The Quest for Legitimacy in Chinese Politics”, el experto brasileño sobre China, Elias Jabbour, presentó una formulación sorprendente.
Jabbour se hizo eco de los principales eruditos chinos cuando destacó que China no se comportará como un estado agresivo Westfaliano: “La subversión contra (el) Westfalia (Occidental) por parte de China se debe al hecho de que incorporó a la Revolución Rusa en 1949. China está trazando para el futuro un (nuevo) orden que pueda subvertir al del Westfalia”. [Nota del Editor: ¿Reemplazar el viejo Sistema Mundo Occidental por un Nuevo Sistema Mundo Euroasiático? ver aquí y aquí]
Entonces, lo que tenemos aquí es que el concepto principal de la China de Xi, cuya mejor traducción al inglés se lee como una “comunidad con un futuro compartido para la humanidad”, es en realidad la subversión contra el Westfalia Occidental. Una subversión desde dentro.

Leyendo a Mao entre líneas
Jabbour nos recuerda que cuando Mao dijo que solo el socialismo puede salvar a China, se refería a salvarla del tratado de Westfalia, que facilitó el desmembramiento de China durante el “siglo de la humillación”.
Entonces, al final, un matrimonio estratégico entre Marx y Confucio en la China de Xi es más que factible, trascendiendo la geopolítica (Westfaliana) como la conocemos, que nació como una ideología nacional en Francia, Alemania y Gran Bretaña.
Es como si Xi estuviera tratando, como señaló Jabbour, de “volver al marxismo original como un hegelianismo de izquierda”, orientado hacia el internacionalismo, y mezclarlo con la visión de Confucio del tianxa, “todo bajo el (mismo) cielo”. Esa es la idea maestra detrás de “comunidad con un futuro compartido para la humanidad”.
Siempre se puede soñar que otro mundo es realmente posible: pensemos en un renacimiento cultural de la abrumadora mayoría del Sur Global, con una fructífera fertilización cruzada de las economías de China y Asia, la lucha en evolución por la descolonización de América Latina y el peso de la Diáspora africana.
Pero primero, el próximo plan quinquenal chino tiene que ponerse en marcha.

Pepe Escobar es un analista geopolítico independiente, escritor y periodista. Escribe para Asia Times Online, y trabajó como analista para RT, Sputnik News y Press TV. Anteriormente trabajó para Al Jazeera.

Texto original: https://www.strategic-culture.org/news/2020/10/30/can-you-smell-what-the-chinese-are-cooking/
Traducción: A. Mondragón

5 Comments

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