Satélite 6G de China: el primer mensaje para Biden llega desde el espacio

También el Pentágono y Wall Street fueron notificados de la nueva realidad. Con esta jugada dejan atrás arrebatos presidenciales en una guerra por la implementación mundial de la tecnología 5G, contra la compañía Huawei. Los asiáticos dan un paso adelante y con la puesta en órbita “del primer satélite de prueba 6G del mundo”, experimentarán con las comunicaciones en terahercios, 100 veces más rápida que el 5G, y desde el espacio ¡Bajo un Solo Cielo de la Ruta Cuántica!

Por Alexandr Mondragón y Wilder Buleje
El 14 de septiembre del 2019, en una Nota del Editor agregada al artículo “El gambito del 11 de Septiembre: Huawei ofrece vender su tecnología 5G a Occidente”, indicamos que “para un ojo avizor, supone que China ya ha tomado una ventaja crítica en el desarrollo de las comunicaciones cuánticas”, y luego planteamos las interrogantes: “¿Cómo puede entenderse que China ofrezca un nuevo invento a un enemigo probadamente despiadado?” y “¿Será que están ofreciendo un modelo ya usado en las autopistas, porque ya tienen un vehículo listo para viajar al hiperespacio de las comunicaciones cuánticas?”.
Bueno, casi catorce meses después, la respuesta acaba de hacerse pública: China puso en órbita “el primer satélite de prueba 6G del mundo”, el viernes 6 de noviembre del 2020. Aunque en los grandes medios de Occidente, obviamente, la noticia está enterrada porque, como es usual, es un golpe a su arrogancia de papel y prefieren que la gente se entretenga con el “Gran Circo Electoral”.

Cien veces más rápido que el 5G
La gran noticia tecnológica del año es que —mientras Estados Unidos sigue peleando con las uñas para detener la implementación de la tecnología 5G por parte de la compañía Huawei— China puso en órbita “el primer satélite de prueba 6G del mundo” con el lanzamiento del cohete La Gran Marcha 6 el viernes 6 de noviembre, según informó la Universidad China de la Ciencia y Tecnología Electrónica en un comunicado, citado por el periódico Sohu. Se espera que las redes 6G sean 100 veces más rápidas que las redes 5G. La noticia se conoció, curiosamente, dos meses despúes de que Forbes reportara de que Corea del Sur acaba anunciaba que tiene planes para lanzar la tecnología 6G en el 2026; y en octubre pasado se anunciara de que EE.UU. había formado la Telecommunications Industry Solutions (ATIS), que reunía a las mayores compañías tecnológicas estadounidenses, para tomar la ventaja en la tecnología móvil 6G. Es decir, ¡China ya les tomó una ventaja considerable!.

Comunicación en terahercios
De acuerdo al comunicado, el satélite experimental es una empresa conjunta entre la mencionada universidad y la empresa local National Star Aerospace. El satélite pesa 70 kilos y establecerá un enlace transceptor para realizar pruebas de carga en terahercios. Será la primera verificación técnica de comunicación en terahercios probada en un entorno espacial, aseguró a los medios el profesor Xu Yangsheng, de la Universidad de Ciencia y Tecnología Electrónica de China.
Según Yangsheng, el satélite marca un gran paso adelante en la exploración de la tecnología de comunicación espacial de terahercios en el campo aeroespacial de China.
La comunicación en terahercios, una de las tecnologías clave en el desarrollo de las redes de sexta generación, tiene una ventaja sobre las demás, entre ellas una alta tasa de transmisión e importantes perspectivas de aplicación en el campo de las comunicaciones terrestres y espaciales.

Lanzamiento de 13 satélites
El comunicado de la Universidad revela que el satélite también tendrá algunas otras funciones, incluidas las observaciones remotas y el seguimiento de desastres naturales. El cohete la Larga Marcha 6 lanzó un total de 13 satélites al espacio, diez de los cuales fueron desarrollados por la empresa argentina Satellogic, desde el Taiyuan Satellite Launch Center en China. De los otros 3 ¿sólo uno fue 6G? Quien sabe.
Todos ellos fueron lanzados usando un solo cohete, La Gran Marcha 6, que despegó del Centro de Lanzamiento de Satélites de Taiyuan en la provincia norteña de Shanxi.

Otros usos de los satélites
Este fue el cohete número 351 de la serie La Gran Marcha desarrollada en China. El nombre del satélite es una referencia a la Gran Marcha que siguieron las tropas del Ejército Rojo, las fuerzas armadas del Partido Comunista de China (PCCh) al interior de China, entre los años 1934 y 1935, y que implicó el ascenso al poder de Mao Zedong. Los chinos no se van por las ramas con su alegorías.
En septiembre, China lanzó su tercer satélite marítimo al espacio y también envió un satélite de observación, Gaofen 11-02, a la órbita para ayudar en los esfuerzos de mapeo de su Iniciativa Belt and Road.

El radiotelescopio más grande del mundo
Mientras tanto, el Observatorio Astronómico Nacional de China dijo el viernes que abrirá su Radiotelescopio Esférico de Apertura de 500 metros —el radiotelescopio de un solo plato más grande del mundo— a científicos globales el próximo año para su trabajo de investigación, informó la emisora ​​estatal CGTN.
El observatorio comenzará a funcionar plenamente en enero de 2021 después de aprobar una “serie de evaluaciones técnicas y de desempeño”.

¿Un arma para la guerra espacial?
En este escenario también cabe agregar que otro uso —no mencionado oficialmente, por razones obvias— es que la nueva tecnología del 6G significará una nueva arma de alcances impredecibles en la guerra espacial y de las telecomunicaciones de espionaje, por lo que en el Pentágono —con las pantallas apagadas, como lo sugirió sutilmente David Goldman— deben estar más que preocupados.
Y para el próximo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, será un reto más dentro de los descomunales desafíos que enfrentará el Imperio en decadencia.

La iniciativa manda
En el plano geopolítico, geoeconómico y en el campo militar, quien tiene la iniciativa posee la mayor opción de imponer condiciones. En este caso China irrumpió en el escenario mundial en el 2008 para imponerse en el ámbito comercial. En el 2017 puso un pie en las calientes arenas de Siria y estableció una nueva línea divisoria en la geopolítica planetaria.
En el campo de las telecomunicaciones alcanzó un éxito rotundo con la tecnología 5G. Con los nuevos estándares 6G desde el espacio —el campo de batalla del Siglo XXI— eleva la apuesta hasta límites insospechados. La iniciativa china en este caso significa que plantea problemas multidimensionales para ganar tiempo y consolidar sus posiciones.
En el mismo campo de las telecomunicaciones también está en agenda la autonomía en la fabricación de chips de alta gama, ver aquí y aquí. Y no debe de soslayarse la computación cuántica, que le permitirá dar un salto gigantesco en un planeta globalizado e interconectado, como lo escribimos en La Ruta Cuántica y el Peaje del Mandarín.

La lógica de las potencias
China ofrece A cuando ya cuenta con B. Esa es la lógica de las potencias y de quienes tienen el control de la situación. Los ejemplos abundan. En el mundo de la venta de armas quizá sea más visible este asunto: ningún país venderá un artefacto mortal que pueda ser usado en su contra.
Cuando Estados Unidos y Europa salgan de la pandemia por Covid 19, la iniciativa seguirá en manos de China con más firmeza que nunca, como lo deja entrever David Goldman aquí. Hasta ahora lleva más de seis meses de ventaja sobre el resto del mundo y será el único país del mundo que crecerá por encima del 5%.
Immanuel Wallerstein tuvo razón cuando hace dos décadas afirmó que: Un nuevo sistema mundo reemplazará al oxidado sistema mundo de occidental. La medicina, la ciencia, la tecnología y la política solo contribuirán en afirmar ese nuevo modelo que ya tiene los perfiles bien delineados y las bases bien profundas.

La jugada maestra del Siglo XXI
Y en este escenario no hay que olvidar lo que mencionamos hace tres años, la gran alianza que China ha forjado en las últimas décadas con todas aquellas naciones que fueron humilladas por el Imperio Anglo-Sionista por más de un siglo, para forjar una nueva visión del mundo.
Y en esa alianza destaca, por sobre todas y como la jugada maestra del Siglo XXI, la relación simbiótica de “doble hélice” de China con Rusia que, irónicamente, tardó casi un siglo en forjarse, como lo señalamos aquí, cuando en 1904 el geógrafo e historiador Halford Mackinder explicó a la élite mundial de su época que el Imperio que controle la gran masa continental de Eurasia —el territorio de la Rusia zarista de aquel entonces— conquistará eventualmente la Gran Eurasia —Rusia, China, India— y, eventualmente, la Isla Mundo. Su profecía quizá ya esté en camino, pero no como él soñó: a favor de un imperio occidental.
En aquel entonces, “Mackinder hizo una aritmética geopolítica incuestionable: si la tierra se divide en doce partes, nueve doceavos son de agua (océanos, mares, lagos y otros); Eurasia, África y Oceanía representan dos doceavos; y América (Estados Unidos) apenas un doceavo. Ahora la imagen aparece más nítida: quien controla Eurasia se impondrá en el globo terráqueo”.

La resistencia de Mother Rusia
Desde entonces —y solo para condensar una historia que dejamos pendiente— “fue Rusia y luego la Unión Soviética, la que enfrentó estoicamente la defensa de su territorio —Eurasia, según Mackinder— desde la intromisión de los Bolcheviques de Wall Street en la Revolución Rusa de 1917“, para luego continuar “su lucha de supervivencia en la Segunda Guerra Mundial”, evitando “la destrucción absoluta de la Unión Soviética y (décadas después) el intento occidental de balcanizar el territorio soviético en los 1990’s. Con ese coraje evitaron la conquista de Eurasia por Occidente”.
Pero eventualmente, como también lo advirtió Mackinder, “China pasó del oscurantismo comunista a su propia edad de oro capitalista, no sin antes hacer las paces y forjar una relación simbiótica con Rusia —como la doble hélice del ADN— a sabiendas que si no lo hacían, no solo era imposible asumir el control, el dominio y la creación de riqueza en su propio territorio —la Gran Eurasia de Mackinder— sino que desde hace décadas enfrentaban el peligro existencial de ser borrados del mapa a manos del Imperio Occidental como puede leerlo aquí”.

¿Por qué es relación de la doble hélice?
La relación de “doble hélice” o simbiótica entre China y Rusia, es más que imprescindible para ambas civilizaciones-estado porque, como se publicó en un ensayo en el sitio de The Saker, “lo que le falta a una nación, la otra la tiene. En lo que sobresale una nación, la otra aspira. Lo que una nación necesita de inmediato, la otra está lista para entregarla. Lo que una nación necesita a lo largo del tiempo, la otra está preparada para suministrarlo o acceder a él mientras dure. Y más claramente, ambas naciones tienen la misma amenaza existencial de la misma fuente (el Imperio Anglo-sionista), usando los mismos medios para amenazar a ambas. Entonces, la asociación es única”.
Es más, para citar a Lu Shiwei, investigador principal del Instituto de Relaciones Internacionales Modernas de la Universidad de Tsinghua: “La estrecha relación entre China y Rusia no se debe solo a preocupaciones económicas, ya que ambos complementan la economía del otro. Estos esfuerzos activos también son un reflejo de la necesidad y el deseo políticos”.

El imperio militar derrotado por Rusia
¿Y qué resultados ha logrado esta alianza de doble hélice? En líneas generales se puede citar, sin lugar a duda, la emergencia de China y Rusia como dos grandes superpotencias geopolíticas en lo que va del Siglo XXI. Pero quizá el ejemplo más diciente es la silente pero evidente derrota del imperio militar estadounidenses, como lo escribe The Saker en ¿Cuándo se derrumbó exactamente el Imperio AngloSionista? ¿O el Götterdämmerung?, señalando incluso la fecha en que sucedió: El momento exacto fue el 8 de enero del 2020. ¿Qué pasó ese día? Tras el asesinato del mayor general Qasem Soleimani, ocurrido cinco días antes, los iraníes tomaron represalias utilizando misiles para atacar varias bases estadounidenses en Irak. Trump y sus partidarios dijeron que la reacción iraní fue poco convincente, ineficaz y podría ser ignorada por completo. Esa admisión del régimen de Trump —sin reacciones bélicas de ninguna magnitud— aparece como el certificado de defunción del Imperio. El próximo gobierno de EE.UU. no podrá revertir ese curso. Los imperios no resucitan. ¿Por qué?

El mensaje de los misiles iraníes
“Piénselo”, escribió The Saker, “el contraataque iraní” (con la obvia asistencia de la infraestructura militar de Rusia, que también tiene una presencia militar en Siria, donde hay tropas de EE.UU.), “mostró al mundo entero algo que la mayoría de la gente no se dio cuenta: los misiles iraníes (balísticos y de crucero) eran mucho más precisos de lo que se pensaba. De hecho, es claro que tienen algún tipo de guía terminal. En pocas palabras, los iraníes han demostrado que pueden, con mucha precisión, lanzar una ojiva de varios cientos de libras de explosivos de alta potencia contra casi cualquier lugar del Oriente Medio. Para darle una idea visual de su cobertura actual, consulte esta página.
Vale la pena repetirlo: los iraníes demostraron que ahora pueden colocar varios cientos de libras de explosivos de alta potencia en cualquier lugar del Medio Oriente con un CEP (Error Circular Probable) de (apenas) ¡unos 3 a 5 metros!”.
Y eso no es todo, “otra capacidad iraní, ahora innegable, es la capacidad de destruir instantáneamente cualquier instalación de gas / petróleo en la región: pozos, instalaciones de procesamiento, terminales –lo que sea: si es importante y costoso, los iraníes pueden destruirlo”.
Por esa y muchas más razones Trump se quedó cruzado de brazos. Y por último, pero no menos importante, según The Saker: “Los presidentes de Estados Unidos y sus ayudantes son bastante conscientes del estado actual del ejército estadounidense: es un ejército que simplemente no puede ni siquiera ganar conflictos simples, un ejército destruido sin remedio por las ideologías liberales insanas, una fuerza militar cuya flota naval de superficie ha quedado obsoleta por los misiles hipersónicos (que ya poseen Rusia y China y ¡en los que los iraníes también parecen estar trabajando!) y un ejército cuya Fuerza Aérea gastó cantidades de dinero absolutamente obscenas para crear un caza supuestamente de “quinta generación” que, en muchos sentidos, es inferior a sus propios ¡aviones de cuarta generación!”.

El mensaje al nuevo presidente
Finalmente, así como el 11 de Septiembre del 2019 los chinos tuvieron la osadía de anunciar la venta al mundo occidental de la tecnología 5G, porque ya tenían en marcha la 6G, como acaba de ser anunciado, es interesante observar como China divulgó el lanzamiento de su satélite 6G, el primero del mundo, horas antes de que los grandes medios anunciaran a Joe Biden como ganador de las elecciones presidenciales. No hay coincidencias con las fechas, es un simbolismo, es la forma en que los chinos se comunican ahora con todos los escalafones del poder.
En otras palabras el lanzamiento del satélite 6G fue un mensaje directo al nuevo presidente de Estados Unidos y, más importante, al Pentágono y la comunidad de Inteligencia, como lo advirtió David Goldman, porque no hay dudas de que el uso de ese satélite irá más allá de lo anunciado oficialmente. Los “gasfiteros” del Pentágono deben estar tratando de tapar todos los huecos para evitar una infiltración desde el espacio, así como en Wall Street deben estar más que alertas de una infiltración que pueda causar estragos descomunales en las bolsas de valores. La advertencia está dada.

¿Cómo responderá La Casa Blanca y la Gran Cábala?
Algunos analistas han dicho que Biden es pro China y ante la clara evidencia de que los Grandes Medios de Comunicación, que son los voceros de la Gran Cábala, ya dictaminaron al demócrata como nuevo presidente, la respuesta al Nuevo Mandarín parece ser que “haremos las paces”. ¿Cuál será el primer indicio?
Bueno, si a principios del 2021 la hija del fundador de Huawei y vicepresidenta de la firma, Meng Wanzhou, queda librada de los cargos que le impuso el régimen de Trump, esa sería la primera bandera blanca. Más allá, los hechos pragmáticos siguen marcando las notas del nacimiento de un Nuevo Sistema Mundo Euroasiático, en reemplazo del caduco Sistema Mundo Occidental.

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