Un adelanto del Imperio Virtual de China y las tribulaciones de Washington

La comunidad de inteligencia estadounidense se dio cuenta demasiado tarde de que China ha ganado la partida. Este es un fracaso de proporciones catastróficas que nadie en un puesto de responsabilidad en Washington quiere asumir la culpa, dice autor del siguiente artículo. Y en este contexto nos ofrece un adelanto de los que será el Imperio Virtual de China, basado en la revolución cuántica de la tecnología de la información.
Por David Goldman
Bill Gertz es el decano de los periodistas de defensa estadounidenses y, en su último libro, aporta un vasto conocimiento y abundancia de fuentes. Su revisión de los esfuerzos de China para obtener una ventaja decisiva en la tecnología militar, es una lectura indispensable para cualquier persona preocupada por el rápido ascenso de un posible adversario. Gertz es, sobre todo, un reportero y “Deceiving the Sky: Inside Communist China’s Drive for Global Supremacy” (Engañando al cielo: Dentro de la China comunista, la campaña por la supremacía global), destila el pensamiento del establishment militar y de inteligencia de Estados Unidos en una presentación concisa y altamente legible.

Lo que no sabemos de China
Las lagunas del libro son menos culpa del principal corresponsal de defensa del Washington Times y Washington Free Beacon, que del propio establishment de seguridad nacional estadounidense. Nuestras instituciones carecen de una comprensión clara de lo que China está haciendo y de lo que deberíamos hacer en respuesta. En medio de la impresionante masa de detalles, los lectores se preguntan qué es lo que realmente quieren los chinos. Si ellos se apoderaran del mundo, ¿qué harían con él? En el caso de la Alemania nazi o de la Unión Soviética, sabemos la respuesta, porque vimos a los alemanes y rusos trabajando como ocupantes. China alcanzó sus fronteras actuales en su mayor parte en el año 800 EC bajo la dinastía Tang y ha mostrado poco interés en enviar tropas para ocupar otros países. [Nota del traductor: Lo cual difiere notablemente del vasto Imperio Militar de Washington, con más de 800 bases militares por todo el mundo —con un presupuesto anual de alrededor de $1 millón de millones para servir al vasto Complejo Industrial Militar y de Seguridad, planificado y coordinado desde el Pentágono, pero dirigido desde el Estado Profundo.]

El objetivo chino sin explicar
Una cuestión relacionada tiene que ver con el orden de batalla de China. ¿Qué espera conseguir China con sus armas antisatélite, sus misiles portadores, sus dispositivos antisubmarinos, etc.? Gertz presenta el tipo de escenario de guerra que los oficiales de Estado Mayor se enfrentan como una cuestión de rutina, sin explicar cuáles podrían ser los objetivos de la guerra china. [NdT: Al más puro estilo de los antiguos sabios chinos, tal vez sería “Ganar la guerra sin combatir”.]
Una cuestión clave es la distinción entre el notorio robo de tecnología estadounidense por parte de China y sus innovaciones nacionales. No es hasta la página 185 cuando leemos sobre la invención china más llamativa y estratégicamente importante:
“Una de las principales preocupaciones de los planificadores de defensa y estrategas de inteligencia estadounidenses es la campaña de China para desplegar las comunicaciones cuánticas extremadamente seguras. Este logro fue anunciado por China en agosto del 2016… Para los chinos, las comunicaciones cuánticas están diseñadas para producir encriptación indescifrable —una capacidad que obstaculizaría lo que ha sido una ventaja estratégica para los EE.UU. al confiar en los muy capaces descifradores de códigos de la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos”.

Una revolución en la inteligencia
Al principio del libro, Gertz usó cuatro páginas para relatar el robo de China, en el 2013, de los planes de EE.UU. para el avión de transporte militar C-17. Por muy reprobable que eso pueda ser, eso no alteró la ventaja militar material. Por el contrario, las comunicaciones cuánticas, una innovación china, es una revolución en la inteligencia de señales.
Gertz habla de la campaña que Washington lanzó para disuadir a sus aliados de comprar la tecnología de banda ancha móvil de quinta generación (5G) al campeón nacional de China, Huawei Technologies. En el momento en que el libro llegó a la imprenta, era evidente que la iniciativa era un fracaso humillante; ni un solo país del continente euroasiático se doblegó ante las amenazas de Washington, lo que incluía la suspensión del intercambio de inteligencia. Las comunicaciones cuánticas ayudan a explicar por qué.

El apagón de la Inteligencia de EE.UU.
No sólo los chinos, sino también los surcoreanos, japoneses, británicos y otros equipos están construyendo la capacidad de integrar las comunicaciones cuánticas en las nuevas redes 5G. No sólo China pasará desapercibida a la inteligencia de las señales de EE.UU., sino que el resto del mundo también lo hará, y en poco tiempo. Los sistemas 5G de Huawei acabarán con la ventaja de larga data de EE.UU. en las escuchas electrónicas. La comunidad de inteligencia estadounidense gasta 80,000 millones de dólares al año, la mayoría en SIGINT, y toda la inversión está en riesgo. La opinión de Washington, según Gertz, es que el dominio de Huawei en los sistemas 5G permitirá a China robar los datos de todos. La realidad es mucho más ominosa, según tengo entendido. China permitirá que el resto del mundo interrumpa el acceso de EE.UU. a los datos de los demás. Cuando el Secretario de Estado Mike Pompeo instó a un alto funcionario alemán a no comprar la banda ancha de Huawei, el germano respondió que China no había escuchado a escondidas las conversaciones telefónicas de la Canciller Angela Merkel, como sí lo hizo EE.UU.
Huawei posee el 40% de las patentes relacionadas con la banda ancha de quinta generación, en gran medida porque gastó el doble en investigación y desarrollo que sus dos mayores rivales (Ericsson y Nokia) juntos. El desafío estratégico para EE.UU. no proviene del robo de tecnología china, por desagradable que sea, sino de la innovación china respaldada por recursos estatales. La comunidad de inteligencia estadounidense se dio cuenta demasiado tarde de que China había ganado la partida y convenció al gobierno de Trump para que intentara posponer la puesta en marcha de la 5G, hasta que pudiera decidir qué hacer a continuación. El fracaso es de proporciones tan catastróficas que nadie en un puesto de responsabilidad se atreve a reconocerlo por miedo a asumir la culpa.

El dominio del comercio y la financiación electrónica
La visión de Huawei de un mercado global de banda ancha bajo su dominio no es un secreto. Este es un caso en el que China ha anunciado sus intenciones mientras que en EE.UU. ignoran la cuestión. Desde el 2011, el sitio web de Huawei ha promulgado un “ecosistema” habilitado por redes de banda ancha que, a su vez, incorporaría el comercio electrónico, las finanzas electrónicas, la logística y el marketing chinos; en resumen, toda la gama de servicios empresariales y financieros que integrarán la mano de obra de miles de millones de personas en el gran modelo chino.
El mundo se convertirá en una tienda de la compañía china: Los bancos chinos prestarán el dinero, Huawei construirá la red de banda ancha y venderá los teléfonos, Alibaba y JD.Com comercializarán los productos, Ant Financial hará los microcréditos y las empresas chinas construirán aeropuertos, ferrocarriles y puertos. Como banquero de inversiones para una boutique de Hong Kong del 2013 a 2016, vi esto de primera mano y lo reporté aquí. Entre otras cosas, Huawei está construyendo la mayor parte de la nueva red nacional de banda ancha de México, incluyendo la capacidad 5G, en un consorcio con Nokia financiado por un grupo liderado por Morgan Stanley y la Corporación Financiera Internacional. Huawei también domina la infraestructura de telecomunicaciones en Brasil y otros países de América Latina. El dominio tecnológico de China en el vecindario (o patio trasero) de EE.UU., notablemente, no ha ocasionado ningún comentario oficial de Washington.

Todo funcionará a favor de China
En mi opinión, esto es mucho más alarmante de lo que Gertz prevé. Él escribe: “China controlará todos los tratos y ganará todos los acuerdos comerciales que busque dominando el ecosistema de la información, ya que conocerá las posiciones de los licitadores y compradores. Todas las empresas chinas tendrán ventajas en el mercado”.
Así no es como funcionan las cosas. China hará dependientes a países enteros en el hardware chino a través de redes nacionales de banda ancha financiadas por los estados de los propios países, incluyendo Brasil y México, donde la construcción está en marcha. Entiende el efecto de red que hizo a Amazon y Facebook actores dominantes en el mercado estadounidense, y utilizará su ventaja financiera y tecnológica para establecer el mismo tipo de monopolio virtual para las empresas chinas en todo el Sur Global. [NdT: Esa es la cuestión cuando el autor escribe “Así no es como funcionan las cosas”. Él quiere que funcionen a la manera de Washington y Wall Street, como ha sido hasta ahora y pretende que lo siga siendo, incluyendo el desprecio arrogante al Sur Global.]
China prevé un imperio virtual, con despliegues militares para proteger sus rutas comerciales clave, empezando por el petróleo del Golfo Pérsico. La marina china estableció su primera base en el extranjero en Djibouti el año pasado. Mientras tanto, China ha invertido fuertemente en armamento de alta tecnología, incluyendo asesinos satelitales. Durante los primeros minutos de la guerra, EE.UU. y China se destruirían mutuamente los satélites de comunicaciones y reconocimiento. Pero China tiene una red de miles de globos de gran altitud alrededor de sus costas, demasiados para que las fuerzas estadounidenses los destruyan.

Por qué una guerra de disparos es improbable
El perro que no ladra en esta noche en particular es el ejército terrestre de China. China tiene alrededor de 40,000 marines y otros 60,000 soldados de infantería mecanizada transportados por mar, suficientes para invadir Taiwán. Por lo contrario, sus fuerzas terrestres son débiles. China gasta alrededor de 1,500 dólares para armar a un soldado de infantería, en comparación con los 17,500 dólares de su homólogo estadounidense. China no posee ningún avión de ataque terrestre como el A-10 estadounidense o el SU-25 ruso. A diferencia de EE.UU., China no ha equipado sus fuerzas para ninguna expedición extranjera, excepto, por supuesto, la amenaza contra Taiwán [NdT: Que es parte de su territorio original]. Con pocas excepciones, su prioridad militar es el control de su propia costa. En mi opinión, esa es la razón por la que no es probable que se produzca una guerra con disparos. EE.UU. no puede ganar una guerra en la costa de China, y China tiene escaso interés en luchar en cualquier otro lugar.
[NdT: En este punto bien cabe mencionar la estrategia china “Sitiar el reino de Wei para salvar el reino de Zhao”: Atacar directamente a un enemigo poderoso y unido es una invitación al desastre. Hay que emplear una confrontación indirecta: concentrar fuerzas para golpear en el punto más débil del enemigo, aprovechar sus fallos, resolver un problema mediante la concentración en un aspecto que parece al margen pero que en calidad es la clave o desviar el problema sobre otra circunstancia.]

Una forma muy diferente de ver a China
Al examinar los detalles, la imagen de un régimen comunista de estilo soviético empeñado en la dominación del mundo se desmorona. El concepto chino de dominación mundial es tan diferente de lo que imaginamos que ha llegado a buen término antes de que nos diéramos cuenta. Las cuestiones más amplias son demasiado complejas para abordarlas en una revisión, pero me siento obligado a añadir que hay una forma muy diferente de ver a la China actual, como un sistema imperial con una historia de 3.000 años.
En extensos contactos con funcionarios chinos, no he conocido a ningún comunista dedicado, excepto al distinguido profesor de estudios marxista-leninistas que me pidió que ayudara a su hijo a encontrar un trabajo en Wall Street. No creo en la distinción de Gertz entre el buen pueblo chino y los malvados líderes comunistas. El emperador (el líder seleccionado por la casta mandarina que hoy se hace pasar por comunista) es el capo di tutti capi, cuyo trabajo es limitar las depredaciones de los centros de poder locales y mantener el orden. La mayoría de los chinos continentales te dirán muy sutilmente que, sin un emperador, unos a otros se matarían, como de hecho lo han hecho después de la caída de cada dinastía china.
Nadie debería minimizar la brutalidad de la actual dinastía de ninguna manera; pero no es más censurable que el Ming, que enterró a un millón de trabajadores forzados en la Gran Muralla, o el Qin, que destruyó todo el registro literario de los reinos chinos que la precedieron y enterró vivos a cientos de eruditos para asegurar que ningún recuerdo del pasado sobreviviera. Cada chino en posición de influencia, cuando se le pregunte sobre la minoría musulmana uigur en el lejano oeste de China, dirá con toda naturalidad: “Vamos a matarlos a todos”. China lleva miles de años exterminando a los “bárbaros rebeldes” en sus fronteras. Por eso los hunos vinieron a Europa y los turcos a Asia Menor: Las expediciones punitivas chinas contra estos pueblos los obligaron a emigrar hacia el oeste.
En opinión de China, el “Siglo de la Humillación” que duró desde la Primera Guerra del Opio de 1848 hasta la Revolución Comunista de 1949 fue una aberración temporal que desplazó a China de su posición dominante en la economía mundial, una posición que la actual dinastía trata de restaurar. Si no queremos que esto suceda, tendremos que dominar las tecnologías críticas, incluyendo la computación cuántica, las comunicaciones cuánticas, la banda ancha, la inteligencia artificial y la defensa contra misiles.

Propuestas débiles
Las recomendaciones que Gertz ofrece al final del libro no me convencen. Propone desconectarse económicamente de China; creo que nuestro objetivo debería ser introducir innovaciones que perturben y desacrediten la planificación estatal de China [NdT: Lo cual es una hipocresía como si Washington, como estado, no le diera trillones de dólares anualmente al Complejo de la Industrial Militar y de Seguridad, por no mencionar los 21 trillones de dólares extraviados desde 1998 al 2016]. No tenemos ninguna en este momento, pero eso se debe a que la industria estadounidense de alta tecnología ha invertido abrumadoramente en software y ha dejado la fabricación en manos de Asia. Necesitamos una reactivación de la I+D estadounidense a la escala de nuestra respuesta al Sputnik. Gertz también propone una “guerra financiera encubierta” para desbaratar el endeudamiento de China en el extranjero. No parece darse cuenta de que China es un acreedor neto por valor de 1.6 trillones de dólares, lo que significa que puede financiar fácilmente sus propias necesidades. Gertz quiere tomar medidas enérgicas contra los ciudadanos chinos que abusan de su posición en EE.UU., y así sucesivamente.
Nada de esto hará la diferencia. Nuestro problema es mucho más grave. China ahora gradúa cuatro licenciaturas STEM por cada una de las nuestras, y la proporción está aumentando (con el agregado de que muchos de esos graduados son extranjeros). Los estudiantes extranjeros obtienen cuatro quintas partes de todos los títulos de doctorado en ingeniería eléctrica e informática en las universidades estadounidenses. Debido a que tenemos tan pocos estudiantes de ingeniería (sólo el 5% de las carreras de pregrado), las facultades de ingeniería son pequeñas, lo que significa que la mayoría de los estudiantes extranjeros regresan para enseñar en sus propios países. EE.UU. ha entrenado a una facultad de ingeniería de clase mundial en universidades chinas, de manera que los mejores estudiantes chinos se queden en casa. Conozco a gerentes de TI chinos que no contratan a estudiantes chinos con una licenciatura en EE.UU., porque los programas chinos son más rigurosos.
Sólo podemos mejorar a China a través de la innovación, y estamos perdiendo nuestra ventaja en ese sentido. Nada menos que un gran esfuerzo nacional a la escala del lanzamiento a la luna de Kennedy o la acumulación de la defensa de la Guerra Fría de Reagan nos devolverá nuestra ventaja.

David Paul Goldman (nacido el 27 de septiembre de 1951) es un economista, crítico musical y autor estadounidense, mejor conocido por su serie de ensayos en línea en el Asia Times bajo el seudónimo de Spengler. Goldman forma parte de la junta directiva de Asia Times Holdings.

Texto original: https://www.asiatimes.com/2019/09/opinion/we-need-our-mojo-back-vis-a-vis-china/
Traducción: A. Mondragón

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