Lo que está en juego en Irán es la supervivencia o la agonía del Petrodólar y del Hegemon del Viejo Sistema Mundial, y el avance del Nuevo Sistema Mundial.
Por Alexandr Mondragón / Qianxu Tzu
Cuando el humo de los bombardeos en la guerra entre EE.UU. e Israel contra Irán, se terminen de despejar, tras la destrucción de la infraestructura petrolera y gasífera en el Golfo Pérsico, podremos ver que esta es una guerra por el dominio energético mundial, para darle un respiro al petrodólar. Sin embargo, será el último suspiro del Sistema Mundial Occidental en su fase terminal y, al mismo tiempo, el vigoroso aliento del Nuevo Sistema Mundial Multipolar, con su eje (o ‘core’) en Eurasia y una neo-periferia a lo largo del Sur Global. Pero antes una reflexión sobre nuestra inhumanidad.
La Indiferencia que nos Condena
Cayó la careta de Occidente que ha mostrado su verdadero rostro, y es uno criminal, desalmado e inhumano. Destruyen manzanas enteras para asesinar a un hombre y a su hijo. Matan a 175 niñas inocentes. Y el mundo sigue girando. Sin lágrimas. Sin indignación. Sin consecuencias. Los mismos pueblos que se llenan la boca con palabras como “democracia” y “derechos humanos” miran hacia otro lado con una frialdad que aterra. Eso no es ignorancia: es complicidad disfrazada de comodidad. Porque la verdad es brutal y hay que decirla sin rodeos: a Occidente no le importan los iraníes. No le importan los niños bajo los escombros ni las madres que lloran. Solo percibe cuando el dolor llega a su bolsillo, cuando el precio de la gasolina sube, cuando la inflación muerde el salario, cuando el estrecho de Ormuz amenaza con cortar el flujo del oro negro que alimenta su estilo de vida.
El Apocalipsis del Neo Calígula
El culto a la muerte aparece como los Cuatro Jinetes del Apocalipsis en Asia Occidental atacando South Pars, parte del yacimiento de gas más grande del mundo, compartido con North Dome, en Catar, y el Neo Calígula aparece golpeándose el pecho como un “Farzante” de la selva. A continuación, ataca la central nuclear de Natanz. Irán responde y ataca Dimona y Arad, en el sur de Israel, a solo 10 km del centro de investigación nuclear del Negev. Israel sigue bombardeando Teherán y ataca Isfahán de nuevo. El ministro de Energía de Irán confirma que «las infraestructuras vitales de agua y electricidad del país han sufrido graves daños», incluidas «docenas de instalaciones de transporte y tratamiento de agua» y «redes críticas de suministro de agua». Y el Neo-Calígula, en pleno estado de histeria, amenaza con un ultimátum que venció el 23 de marzo: reabrir el estrecho de Ormuz o Estados Unidos «atacará y arrasará» las centrales eléctricas iraníes «empezando por la más grande». Sin embargo, tras negociaciones con aliados internacionales, Yo El Supremo Calígula decidió aplazar los posibles ataques militares por cinco días, estableciendo una nueva fecha límite tentativa para el 28 de marzo.
La verdad más profunda
Tenemos corazones de piedra. Lo hemos demostrado una y otra vez. La sangre derramada en Irán no nos mueve, pero el precio del barril de petróleo sí. Esa es nuestra vergüenza más profunda. Y la historia nos juzgará por ella. Mientras los misiles atraviesan el cielo nocturno sobre el estrecho de Ormuz y las llamas envuelven instalaciones petroleras que abastecen a medio planeta, el mundo asiste a un espectáculo infernal. Pero tras el humo y los titulares se esconde una verdad más profunda: la guerra no solo destruye infraestructuras; reconfigura las matrices mismas del poder global de los Amos del decadente Sistema Mundo Occidental (SMO), como el último retorcijo de.
“En medio del caos, también hay oportunidad”.
Sun Tzu, El arte de la guerra
Y en este caos, mientras Estados Unidos y sus aliados confían en que los precios altos les traerán ganancias temporales y Rusia observa con cautela el comportamiento de su socio oriental, China parece estar jugando una partida más larga: la del ajedrez energético de la Cuarta Revolución Industrial. [China está ejecutando una transición masiva para reducir su dependencia de los combustibles fósiles, enfocándose en un portafolio que combina tecnologías ya maduras con innovaciones de “frontera” bajo su 15º Plan Quinquenal, como Hidrógeno Verde, Energía Nuclear de Próxima Generación, Megabases de Energías Renovables y Almacenamiento y Nuevas Fronteras.] Así, el conflicto actual, lejos de ser un episodio aislado, se perfila como el catalizador que acelerará la transición hacia un novedoso orden mundial donde el control del petróleo dejará de ser la vara de medir el poder, y donde el Cubo del Poder —militar, económico, energético, financiero, geopolítico y narrativo— se reconfigurará por completo. Este artículo desentraña las fuerzas en pugna, guiado por la sabiduría de los antiguos maestros orientales, cuyas enseñanzas sobre el cambio, la estrategia y el equilibrio iluminan las dinámicas ocultas de este momento histórico.
Del Caos a un Nuevo Orden
“Del Vacío Infinito surge el Orden Supremo.”
En el pensamiento chino, el caos no es una fuerza destructiva malvada, sino la potencialidad pura de la que surge toda vida y orden. Esta idea se resume principalmente en el concepto de Hundun y la dinámica del Yin y Yang.
Comprenderlo nos abre las puertas al entendimiento de estos tiempos caóticos. Desde el 28 de febrero de 2026, el conflicto militar entre Estados Unidos e Israel contra Irán, ha escalado hasta convertirse en una destrucción de la infraestructura energética en todo el Golfo Pérsico. El cierre del estrecho de Ormuz —por donde transita normalmente cerca del 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado—, sumado a los ataques directos contra instalaciones productivas en Irán, Catar y Arabia Saudita, ha precipitado una crisis que remite a la crisis del petróleo iraní de los años 1970’s (cuando el fin del sistema del dólar respaldado por el oro, dio paso al nacimiento del Petrodólar, una aplicación del principio). El precio del crudo Brent de referencia ha trepado hacia los 110 dólares por barril, con analistas que proyectan recortes de oferta que podrían acercarse a 12 millones de barriles diarios —más del 10% de la demanda global diaria.
Efectos en los mercados
Este artículo examina los efectos dispares de este conflicto sobre los mercados energéticos mundiales y las arquitecturas financieras. Sostiene que, si bien ciertos actores —particularmente Estados Unidos, Rusia y las redes financieras centradas en el dólar— pueden beneficiarse de precios energéticos sostenidamente altos y de un reforzamiento temporal del petrodólar, el conflicto acelera simultáneamente cambios estructurales hacia un nuevo orden energético multipolar. Y aquí, una de las preguntas analíticas centrales gira en torno a la relación estratégica entre Rusia y China: ¿Moscú aprovechará su influencia energética sobre Pekín, o ambos poderes profundizarán su coordinación para establecer sistemas de pago alternativos que desafíen la hegemonía del dólar?
- Los efectos desiguales de la guerra energética La premisa planteada en la consulta —que un mismo golpe produce resultados divergentes según el actor— encuentra validación empírica en el actual conflicto del Golfo. La destrucción de la infraestructura energética, que las autoridades iraníes han advertido explícitamente que convertiría en “objetivos legítimos” a “instalaciones vitales de infraestructura, energía y petróleo en toda la región”, ha desencadenado una cascada de efectos que varían drásticamente según la geografía, la estructura económica y la alineación geopolítica.
“Lo que se dobla se conserva; lo que se tuerce se endereza; lo que está vacío se llena; lo que se agota se renueva”.
Lao Tzu, en el Tao Te Ching
Así, la destrucción en el Golfo no solo deja vacíos de oferta, sino que crea las condiciones para que otros actores —y otras fuentes de energía— llenen ese espacio. El conflicto ya ha provocado perturbaciones productivas sin precedentes. Arabia Saudita ha reducido su producción en un estimado de 200.000 a 250.000 barriles diarios, mientras que Irak ha recortado aproximadamente 290.000 barriles diarios. De manera más significativa, la reducción acumulada de la oferta entre los productores del Golfo se acerca a 670.000 barriles diarios, con más recortes anticipados a medida que continúen las hostilidades. Estas disrupciones ocurren en un mercado ya de por sí ajustado, tras la decisión de la OPEP+ del 1 de marzo de 2026 de aumentar gradualmente las cuotas de producción a partir de abril —decisión que hoy queda anulada por las restricciones de oferta derivadas del conflicto.
- Los beneficiarios del aumento de los precios energético
2.1 Estados Unidos: posicionamiento estratégico
Estados Unidos surge como un beneficiario principal de los precios energéticos sostenidamente altos, por varias razones interconectadas.
Primero, la producción interna de petróleo estadounidense sigue siendo sólida. Mientras la oferta del Golfo está restringida, los productores de esquisto estadounidenses pueden operar con rentabilidad en niveles de precios muy por debajo de los actuales referenciales. La importancia estratégica de esta capacidad se ve amplificada por las recientes medidas de la política estadounidense respecto a Venezuela. El 29 de enero de 2026, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE.UU. emitió la Licencia General N° 46, autorizando a “entidades estadounidenses establecidas” a realizar transacciones con petróleo de origen venezolano. Esta licencia —emitida tras la aprehensión de Nicolás Maduro el 3 de enero— representa un esfuerzo calculado para asegurar acceso a las cuantiosas reservas de crudo pesado de Venezuela. Aunque el petróleo venezolano requiere refinación compleja, la combinación de precios globales elevados y sanciones aliviadas crea una economía favorable para las refinerías estadounidenses. Notablemente, la licencia excluye explícitamente transacciones con entidades chinas, sugiriendo un esfuerzo por limitar el acceso de Pekín al suministro venezolano.
“La excelencia suprema consiste en quebrar la resistencia del enemigo sin luchar”.
Sun Tzu
Al asegurar el petróleo venezolano y excluir a China, Washington aplica una estrategia de negación de recursos que no requiere enfrentamiento directo.
Segundo, el sistema del petrodólar —la arquitectura mediante la cual el petróleo se cotiza y liquida en dólares estadounidenses— podría experimentar un reforzamiento temporal. El conflicto genera una mayor demanda de dólares para liquidar transacciones energéticas, absorbiendo potencialmente las presiones monetarias asociadas a la expansión fiscal de EE.UU. Como señala Paul Donovan, economista jefe de UBS, si bien los incentivos estructurales que respaldan el dominio del dólar se están erosionando, “la aversión al cambio sigue siendo un ancla poderosa para el petróleo denominado en dólares”.
2.2 Rusia: influencia energética y ambigüedad estratégica
La posición de Rusia en el conflicto actual presenta un panorama más complejo. Como importante productor energético fuera de la zona de conflicto, Rusia se beneficia directamente de los precios elevados del petróleo y el gas. El marco de producción de la OPEP+, que incluye a Rusia entre sus ocho miembros coordinadores, sigue proporcionando un mecanismo para la gestión de la oferta. Sin embargo, la relación de Rusia con China introduce una ambigüedad estratégica. Desde 2022, China se ha convertido en el principal comprador de crudo ruso, a menudo con precios descontados y utilizando con frecuencia mecanismos de liquidación no basados en el dólar. Este comercio ha contribuido significativamente a la internacionalización del renminbi. Según análisis recientes, el comercio intra-BRICS se liquida en monedas locales en casi el 90% de las transacciones, un fuerte aumento respecto al 65% de hace tres años.
La pregunta del millón
La pregunta central —si Rusia explotará su influencia energética sobre China o colaborará para construir sistemas de pago alternativos— sigue sin respuesta. Varios factores sugieren que podría prevalecer la colaboración. El bloque BRICS ha impulsado programas piloto de mecanismos de liquidación, entre ellos “BRICS Pay”, una red de pagos transfronterizos basada en cadena de bloques, y la “Unidad BRICS”, un instrumento de liquidación respaldado por una canasta que comenzó a usarse limitadamente a fines de 2025. Ambas iniciativas reflejan un interés compartido en reducir la vulnerabilidad a las sanciones financieras occidentales y la dependencia del dólar.
“Montar en el tigre para luego bajarse es difícil”.
Las 36 estrategias chinas
Rusia se ha subido al tigre de la alianza energética con China, y aunque podría desear mayor autonomía, las circunstancias lo atan a una cooperación (simbiótica) cada vez más profunda que, en la práctica, ya existe desde la década pasada y reforzada en el 2022 cuando Xi Jinping y Vladimir Putin, firmaron una “Declaración de la Independencia” de Eurasia. No obstante, persisten tensiones subyacentes. Las exportaciones energéticas de Rusia a China constituyen una asimetría estructural que Moscú podría explotar en teoría. Pero el contexto geopolítico —particularmente el aislamiento por sanciones que sufre Rusia y su necesidad de apoyo económico chino— genera fuertes presiones contrarias que favorecen la cooperación antes que la confrontación.
- La paradoja del petrodólar: reforzamiento a corto plazo, erosión a largo plazo
3.1 La arquitectura histórica
El sistema del petrodólar, establecido mediante acuerdos entre Estados Unidos y Arabia Saudita a partir de 1974, creó un ciclo de auto reforzamiento: petróleo denominado en dólares, los estados del Golfo reciclaban sus ingresos en dólares hacia valores del Tesoro estadounidense, y la dominancia del dólar se sostenía por la demanda energética mundial. Esta arquitectura otorgó a Estados Unidos lo que se ha denominado “privilegio exorbitante”: la capacidad de financiar déficits y manejar la política monetaria con menos restricciones.
3.2 Presiones actuales
El conflicto actual expone la fragilidad de este sistema. Varias transformaciones estructurales están erosionando los cimientos del dominio del petrodólar:
- Reducción del “foso de maquinaria”: La necesidad histórica de los productores del Golfo de mantener dólares para comprar equipos de extracción fabricados en EE.UU. se ha debilitado significativamente. En Arabia Saudita, la participación de mercado de EE.UU. en las importaciones totales ha caído a aproximadamente el 8%, menos de dos tercios de su nivel de hace una década.
- Diversificación de las compras militares: El vínculo tradicional entre los ingresos petroleros y las compras de defensa a EE.UU. se está desgastando. Como señalan analistas de UBS, si los poderes regionales comienzan a diversificar su gasto militar tras las recientes hostilidades, “el incentivo para recibir y mantener dólares podría debilitarse aún más”.
- Paciencia estratégica de China: En lugar de desafiar directamente la fijación de precios del petróleo en dólares, China ha seguido lo que los analistas denominan “paciencia estratégica”: asegurar crudo con descuento de Irán, Rusia y Venezuela fuera de las plataformas comerciales convencionales, reduciendo así la dependencia del dólar mientras evita un enfrentamiento directo con el sistema existente.
“El hombre que mueve una montaña comienza apartando pequeñas piedras”. Confucio
China ha estado apartando piedras del edificio del petrodólar durante años, mediante acuerdos bilaterales, sistemas de pago alternativos y acumulación de reservas en yuanes.
3.3 La cuestión del reciclaje
La “pregunta interesante” para los inversores, según el análisis de UBS, ya no es simplemente cómo se fija el precio del petróleo, sino dónde se gasta el aluvión de ingresos energéticos. En ciclos anteriores, el reciclaje del petrodólar proporcionaba una demanda confiable de bonos del Tesoro de EE.UU. Hoy, los fondos soberanos del Golfo muestran una creciente inclinación a pivotar hacia infraestructura doméstica y equipamiento militar no occidental. Este cambio sugiere que una “venta de dólares puede ser la operación secundaria inevitable tras un aumento del precio del crudo”.
“Cuando la cima se alcanza, el declive es inevitable”.
I Ching (Libro de los Cambios)
El petrodólar, en su aparente momento de mayor fortaleza coyuntural, contiene ya las semillas de su transformación.
- Relación Rusia-China: la variable clave
4.1 La trayectoria actual
La relación entre Rusia y China (una relación simbiótica, como lo definió The Saker en la década pasada) constituye la variable crítica para determinar si el conflicto actual refuerza o socava el orden financiero existente. La evidencia disponible sugiere una trayectoria de profundización de la coordinación energética y financiera, más que de explotación estratégica por parte de Moscú. Las importaciones de energía de China desde Rusia se han expandido significativamente desde 2022, con volúmenes sustanciales liquidados en yuanes. India también ha comenzado, según reportes, a pagar parte del crudo ruso en yuanes, lo que indica el creciente papel del renminbi en el comercio energético. Estos avances, aunque incrementales, representan un movimiento significativo hacia una arquitectura financiera energética multipolar.
4.2 La dimensión de los BRICS Plus
El bloque BRICS —actualmente integrado por Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y los nuevos 5 miembros de la ampliación— ha emergido como un vehículo institucional para esta transición. El Nuevo Banco de Desarrollo está acelerando el financiamiento en monedas locales para proyectos energéticos en todo el Sur Global. El Banco Africano de Energía, establecido en 2024, busca cubrir un déficit de financiamiento anual de 30.000 a 50.000 millones de dólares mediante canales alternativos de capital. Estos desarrollos institucionales sugieren que Rusia y China están siguiendo estrategias de cooperación para construir infraestructura financiera alternativa. La tasa de liquidación en monedas locales del 90% para el comercio intra-BRICS indica avances sustanciales en la reducción de la dependencia del dólar. [Y aunque el analista geopolítico Pepe Escobar, en una reciente presentación, dijo que los BRICS están muertos por la “traición” de la India y las incapacidades de Brasil y Sudáfrica, todo que se destruye renace, y la existencia de los BRICS plus puede estar en cambiar la “I” de la India por la de Irán y su alcance en todo el Sur Global.]
“Dos países vecinos podían convivir en paz porque sus gobernantes entendían que la guerra solo traería ruina a ambos”.
Chuang Tzu
En el contexto actual, Rusia y China parecen haber internalizado esta sabiduría, particularmente desde el fin de la Guerra Fría y a lo largo del presente siglo, priorizando la estabilidad de su relación por encima de las tentaciones del oportunismo unilateral.
4.3 Limitaciones e incertidumbres
No obstante, importantes limitaciones restringen la velocidad de esta transición. La Unidad BRICS sigue siendo un instrumento de liquidación más que una moneda en circulación. El despliegue completo de puentes de monedas digitales y la interoperabilidad de las monedas digitales de bancos centrales aún están a años de distancia. Además, las sustanciales disparidades económicas entre los miembros del BRICS complican cualquier enfoque monetario unificado, ya que países como India y Sudáfrica han rechazado públicamente ceder el control de su moneda a una autoridad supranacional.
“Las alianzas forjadas por conveniencia se disuelven cuando cambian las circunstancias; solo las basadas en intereses profundamente entrelazados perduran”.
Zizhi Tongjian (Espejo General para la Gobernanza)
La alianza ruso-china, aunque sólida hoy, deberá demostrar su capacidad de resistir los vaivenes geopolíticos.
4.4 El factor tiempo: reconstrucción del Golfo y ventanas de oportunidad
En el escenario de una destrucción masiva de la infraestructura petrolera del Golfo Pérsico —refinerías, terminales de exportación, oleoductos, plataformas marinas y campos de producción— la dimensión temporal se convierte en una variable estratégica de primer orden. La pregunta no es solo qué se destruye, sino durante cuánto tiempo esa capacidad permanece fuera de operación.
Estimaciones de reconstrucción
La experiencia histórica ofrece parámetros. Tras los ataques con drones contra la planta de procesamiento de Abqaiq en Arabia Saudita en septiembre de 2019 —que dejaron fuera de servicio temporalmente más de 5 millones de barriles diarios— la capacidad plena se restableció en aproximadamente dos semanas gracias a la existencia de reservas estratégicas y a la rapidez de las cuadrillas de reparación. Sin embargo, un conflicto prolongado con ataques repetidos, dirigidos no solo a instalaciones de procesamiento sino también a pozos, oleoductos submarinos y terminales de carga, podría generar daños acumulativos que requieran meses o años para ser reparados. Expertos del sector estiman que, en un escenario de guerra total en el Golfo, la reconstrucción completa de la infraestructura energética de Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos podría tomar entre tres y siete años, dependiendo de:
- La intensidad y duración de los ataques.
- El grado de destrucción de la cadena de suministro de equipos especializados (válvulas, compresores, sistemas de control, etc.), muchos de los cuales provienen de fabricantes occidentales y asiáticos.
- La capacidad de movilizar mano de obra calificada en un entorno de guerra activa.
- La voluntad de inversión extranjera y nacional para financiar la reconstrucción en medio de una volatilidad extrema.
Efectos geofinancieros: ventana para los competidores
Durante ese período de reconstrucción, el mundo se verá obligado a convivir con una capacidad de producción reducida estructuralmente. Esto prolongará los precios elevados de la energía durante años, no solo meses. Como consecuencia:
- Los productores externos (Estados Unidos, Guyana, Brasil, Canadá, Rusia, y los países del Caspio) disfrutarán de una prolongada bonanza de ingresos. Para EE.UU., esto significa no solo mayores ganancias para sus productores de esquisto, sino también la posibilidad de consolidar su posición como el principal exportador de gas natural licuado (GNL) hacia Europa y Asia, desplazando permanentemente a los productores del Golfo en ciertos mercados.
- El sistema del petrodólar podría experimentar un último gran ciclo de reforzamiento, ya que la demanda de dólares para liquidar contratos energéticos se mantendría alta durante años. Sin embargo, esta misma prolongación daría tiempo y recursos a los países importadores —especialmente China— para acelerar la transición hacia energías renovables y vehículos eléctricos, reduciendo su dependencia estructural de los hidrocarburos del Golfo.
- Los mecanismos alternativos de pago (CIPS, BRICS Pay, Unidad BRICS) ganarían una ventana de años para madurar, ganar escala y demostrar fiabilidad. Si durante el período de reconstrucción China logra consolidar contratos energéticos a largo plazo con Rusia, Irán y Venezuela denominados en yuanes, y si Arabia Saudita y Emiratos aceptan pagos en yuanes para mantener sus mercados asiáticos, la erosión del petrodólar podría volverse irreversible.
Efecto Geoeconómico: la aceleración de la transición energética
La prolongación de los precios altos actúa como un incentivo económico masivo para acelerar la transición energética. Para China, esto refuerza la lógica descrita en la sección anterior: destinar ingentes recursos a la investigación y despliegue de energías renovables, almacenamiento de energía, hidrógeno verde y redes inteligentes. Una ventana de tres a siete años de precios sostenidamente altos puede hacer que la inversión en nuevas energías alcance el punto de inflexión en el que las tecnologías limpias se vuelvan más baratas que los hidrocarburos incluso en términos de costo nivelado, acelerando el cambio estructural.
“La oportunidad en el tiempo es tan importante como la fuerza en el ataque”.
Sun Tzu
Para China, el período de reconstrucción del Golfo representa una oportunidad temporal inmejorable para desplegar su estrategia energética de largo plazo sin los costos políticos de una confrontación directa.
Las Fuentes de Energía del Futuro
China está ejecutando una transición masiva para reducir su dependencia de los combustibles fósiles, enfocándose en un portafolio que combina tecnologías ya maduras con innovaciones de “frontera” bajo su 15º Plan Quinquenal (2026-2030). Las principales fuentes y tecnologías en desarrollo son:
- Hidrógeno Verde China se ha consolidado como el mayor productor de hidrógeno del mundo y ahora busca “verdecer” esta producción utilizando energías renovables en lugar de carbón. —Infraestructura: Expansión de estaciones de repostaje y uso en transporte pesado, logística urbana y flotas de transporte compartido. —Integración Industrial: Mezcla de hidrógeno en tuberías de gas natural y calderas industriales para reemplazar fuentes de calor fósiles. —Derivados: Desarrollo de combustibles sintéticos como amoníaco verde, metanol y combustible sostenible para aviación (SAF).
- Energía Nuclear de Próxima Generación El país sigue una estrategia de tres pasos: reactores térmicos, reactores rápidos y, finalmente, fusión. —Fusión Nuclear: China lidera proyectos como el EAST (sol artificial) y el nuevo dispositivo BEST, que busca demostrar la generación de electricidad mediante fusión para 2030. —Reactores de Fisión Avanzados: Implementación de reactores de cuarta generación y pequeños reactores modulares (SMR) para aplicaciones industriales y calefacción urbana. —Ciclos de CO2 Supercrítico: Recientemente conectó a la red el primer generador comercial que utiliza dióxido de carbono supercrítico en lugar de vapor, capturando calor residual para generar electricidad de forma más eficiente.
- Megabases de Energías Renovables Más allá de los paneles individuales, China está construyendo infraestructuras a una escala sin precedentes. —Bases en el Desierto: Gigantescas instalaciones solares y eólicas en el noroeste del país. —Bases Multi-energía en el Suroeste: Integración de energía solar y eólica con las ya existentes y potentes centrales hidroeléctricas para estabilizar el suministro. —Eólica Marina: Desarrollo acelerado de parques eólicos en aguas profundas para abastecer a las provincias costeras de alta demanda.
- Almacenamiento y Nuevas Fronteras Para que estas fuentes reemplacen al petróleo, China invierte fuertemente en: —Baterías de Nueva Generación: Liderazgo en baterías de litio-ferrofosfato (LFP) y desarrollo de baterías de estado sólido y de sodio. —Energía a partir de Residuos: Transformación de centros mineros de carbón en “mecas” de energía solar y plantas de generación a partir de residuos sólidos.
El riesgo de la ventana cerrada
No obstante, la misma ventana de oportunidad podría cerrarse si Estados Unidos logra, mediante la guerra, no solo destruir la infraestructura iraní sino también imponer un nuevo orden en el Golfo que consolide su hegemonía militar y financiera. En ese escenario, la reconstrucción sería supervisada bajo condiciones favorables a Washington, y el petrodólar podría experimentar un nuevo ciclo de vigencia.
“Cuando el enemigo atraviesa una crisis, el sabio aprovecha el momento; cuando el aliado tarda en reaccionar, la oportunidad se desvanece”.
Zizhi Tongjian
La capacidad de China y el bloque BRICS para consolidar sistemas alternativos durante la ventana de reconstrucción será determinante. En suma, el factor tiempo —medido en años de disrupción en el Golfo— se convierte en una variable central de la lucha geofinanciera y geoeconómica. La reconstrucción no es solo un desafío logístico; es un campo de batalla donde se decidirá si el próximo orden energético será unipolar o multipolar, y si la energía del futuro estará dominada por las tecnologías limpias chinas o por la reconfiguración de las alianzas petroleras tradicionales.
Un momento de transición sistémica
El conflicto actual en el Golfo Pérsico, si bien refuerza temporalmente ciertos aspectos del sistema del petrodólar a través de una mayor demanda de dólares y precios energéticos elevados, acelera simultáneamente cambios estructurales de largo plazo hacia un orden energético multipolar. Estados Unidos puede beneficiarse de precios altos y acceso estratégico al petróleo venezolano, pero la erosión de los pilares tradicionales del dominio del dólar continúa. Para Rusia y China, el conflicto presenta tanto oportunidades como riesgos. La profundización de su cooperación energética y financiera —evidente en los mecanismos de liquidación en monedas locales, el desarrollo institucional del BRICS y la oposición coordinada a la hegemonía del dólar— sugiere que la colaboración, más que la explotación, caracterizará su relación en el corto plazo. Sin embargo, las asimetrías subyacentes en su relación energética persistirán, creando potencial para futuras tensiones a medida que el orden multipolar se consolide.
“La prosperidad y la ruina dependen de la virtud; el tiempo y la oportunidad dependen de la acción”.
Es una máxima del Shangshu (Libro de los Documentos), compilado en el Qunshu Zhiyao (Compendio de los Clásicos sobre Gobernanza)
En este momento histórico, la virtud del equilibrio y la acción oportuna definirán qué actores emergerán como líderes del nuevo sistema que está naciendo.
Más allá del Petrodólar
El desenlace de este conflicto no determinará si el sistema del petrodólar sobrevive —su erosión a largo plazo parece estructuralmente determinada—, sino que moldeará el ritmo y los contornos de la transición hacia lo que venga después. A medida que la Ruta Media emerge (La Iniciativa de la Franja y la Ruta o Las Nuevas Rutas de la Seda de alcance Transoceánico) como una alternativa comercial y los mecanismos de liquidación del BRICS maduran, la arquitectura financiera energética global parece cada vez más inclinada a albergar múltiples monedas y sistemas de pago en lugar de permanecer unipolar. Los beneficiarios inmediatos —productores energéticos estadounidenses, exportadores rusos y redes financieras centradas en el dólar— podrían descubrir que sus ganancias llegan a costa de acelerar las mismas transiciones que finalmente desafían su dominio.
“El camino del Tao es seguir lo natural. Lo que se opone a ello, por fuerte que parezca, está destinado a perecer”.
Lao Tzu, en el Tao Te Ching
La fuerza aparente del dólar y del poder militar estadounidense se enfrenta al curso natural de la historia: el ascenso de un mundo multipolar donde la energía ya no será el recurso geográficamente concentrado que permite la coerción, sino la tecnología limpia distribuida que democratiza el poder.
Referencias
- “Dollar’s dominance in oil markets faces structural test as Gulf trade shifts,” Yahoo Finance/Investing.com, 20 de marzo de 2026
- “Attacks on Iran’s energy facilities would trigger ‘irreversible’ regional damage—speaker,” China.org.cn/Xinhua, 22 de marzo de 2026
- “Eight OPEC+ members decide to increase production from April 2026,” Kazinform, 2 de marzo de 2026
- “OFAC Eases Venezuelan Oil Sanctions Following Maduro Apprehension,” Cleary Gottlieb, 30 de enero de 2026
- “Fearing de-dollarisation: On the U.S., oil and the petrodollar,” The Hindu, 10 de enero de 2026
- “Can BRICS-Linked Settlement Mechanisms Diversify African Energy Financing?” Energy Capital & Power, 22 de febrero de 2026
- “The Petrodollar System, Middle Corridor, and Fragile Energy Security,” CSGS Brief, Universitas Airlangga, 13 de marzo de 2026
- “Escalating attacks on Gulf energy assets plunge Iran war into new phase,” International Affairs, 20 de marzo de 2026
- “Saudi Arabia, UAE, Iraq, and Kuwait reportedly cut crude production by up to 670,000 barrels per day,” East Money, 10 de marzo de 2026
- “OFAC Issues General License Authorizing Certain Activities Involving Venezuelan-Origin Oil,” Sullivan & Cromwell, 2 de marzo de 2026.

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