¿Por qué el mundo está viendo la supremacía de China?

Por Lux Fer
“Una de las grandes dificultades que tiene Occidente en la comunicación con los chinos —y no estamos hablando del idioma— es que cuando te encuentras con un funcionario chino de cualquier rango significativo, tienes la garantía de que él o ella tiene un coeficiente intelectual de más de 150. Es como si ellos tuvieran un gobierno compuesto enteramente por Eruditos de Mérito Nacional no semifinalistas, porque de la vasta población que tienen —más de 1,400 millones— ellos seleccionan a los más brillantes por sistemas de exámenes competitivos, y esas son las personas que manejan el gobierno.
“Del otro lado, la dificultad que tienen los chinos es entender que las democracias, con suma frecuencia, colocan a gente estúpida en el poder. Desde los 12 años de edad, los chinos nunca han conocido a una persona estúpida, y son completamente incapaces de creer que algunas de las cosas que hacemos en Occidente no son subterfugios conspirativos, sino que es una mera incompetencia y estupidez”, explicaba Spengler, David P. Goldman, en un discurso que ofreció en el 2017.
De lo anterior no es difícil entender, por sentido común, porque en tan sólo 40 años ellos han pasado de ser un país pobre, tras un ensayo de 50 años del maoísmo comunista, a convertirse en la Primera Potencia Industrial, Financiera, Económica, Tecnológica y Científica del Mundo, habiendo creado una clase media de 400 millones de personas (más grande que la población total de EE.UU., cuya clase media, actualmente, se está reduciendo y desbarrancando hacia la pobreza). Y China, sin disparar una bala, es capaz de paralizar al mundo con solo hacer que sus fábricas dejen de funcionar. ¿Por qué?

Meritocracia, no aristocracia
China no tiene una aristocracia hereditaria, a diferencia de Occidente, no hay duques, condes, príncipes y demás. Hay familias aristocráticas, pero tienden a durar doscientos o trescientos años… porque el talento es la base que lo permite. Es una meritocracia fría y despiadada, pero aun así funciona.
Lo único que Xi Jinping (el presidente chino) no puede hacer es que uno de sus hijos estudie en la Universidad de Pekín o a la Universidad Tsinghua. Tienes que pasar el examen y obtener la puntuación correcta. Es por eso que ellos tienen, virtualmente, un gobierno del Siglo XXII.
Es por esto que, en el contexto de la geopolítica mundial, los chinos juegan un ajedrez multidimensional, en seis tableros sobre un Cubo de Rubick, donde al hacer una rotación haces un efecto en cuatro tableros, y si haces un giro en la dirección opuesta, cambias las posiciones en los 6 planos, mientras en Occidente seguimos a oscuras, jugando a la astucia, que no es igual que la inteligencia, como el juego del yaz —ver que podemos atrapar a nuestro favor mientras el resto, distraído, ve la pelotita en el aire.

Antigüedad y sapiencia
Finalmente ¿por qué los chinos —en sus 5,000 años de historia y 3,000 de ser una civilización-estado— están re-inventando el capitalismo en el Siglo XXI con un NSM? La respuesta puede estar en un viejo manuscrito chino que dice: “En la Antigüedad, las personas… No exageraban la importancia del intelecto, si no que integraban la mente, el cuerpo y el espíritu en todas las cosas. Esto les permitía llegar a ser maestros del conocimiento, en vez de ser víctimas de los conceptos. Si aparecía un nuevo invento, indagaban los problemas que podría causar, así como las ventajas que ofrecía”.
De lo anterior, entonces, podemos comprender porque: “Un pequeño saber no puede equipararse a uno grande. Ni una corta vida a una larga existencia. ¿Cómo se sabe que esto es así? El hongo que sólo vive una mañana desconoce el ciclo de la luna. La cigarra de verano nada sabe de primaveras ni de otoños. Así son las pequeñas existencias”, como decía el maestro Chuang Tse.

China nunca fue un invasor
Y para quienes piensan que China puede convertirse en una “amenaza” —al estilo imperialistas de Washington, D.C.— es bastante instructivo saber lo que el Consejero de Estado y el Ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, enfatizó en una reciente reunión de los Grupos Estratégicos de China-Estados Unidos, a la que asistió, entre otros, Henry Kissinger:
“Una opinión particular ha estado dando vueltas en los últimos años, alegando que el éxito del camino seguido por China será un golpe y una amenaza para el sistema y el sendero occidental. Este reclamo es inconsistente con los hechos, y no estamos de acuerdo con él. La agresión y la expansión nunca están en los genes de la nación china a lo largo de sus 5,000 años de historia. China no replica ningún modelo de otros países, ni exporta el suyo propio a otros. Nunca pedimos a otros países que copien lo que hacemos. Hace más de 2,500 años, nuestros antepasados ​​defendieron que todos los seres vivos pueden crecer en armonía sin lastimarse unos a otros, y diferentes formas pueden funcionar en paralelo sin interferir unos con otros”.

 

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